josegelado.blogspot.com

viernes, 16 de enero de 2026

La Jefa y el Pardillo

 La Jefa y el Pardillo

Ella, mi jefa maciza; yo, inmaduro veinteañero. Me ponía muy caliente, no se cortaba ni un pelo.

Casada hacía diez años con un marido ya enfermo; siempre andaba repitiendo: «Yo me casé con un muermo».

Ante tal insinuación, yo nunca me terminaba. Era un cándido pardillo y ella me impresionaba.

Cuando me pillaba solo, aquello era un martirio: me abrazaba por la espalda y me buscaba el pitillo.

Al tocarme me decía: «Te noto muy asustado. Seguro que todavía no la has estrenado».

Yo la miraba a hurtadillas, ¡tanta carne yo veía! En vez de ponerse gorda, la ropa se le encogía.

Con veinte años, entonces, poco había yo "mojado"; con las ganas por las nubes, pero sin haber toreado.

Tuve que salir corriendo de esa tía pechugona, y para no dejar rastro, hasta cambié de patrona.

El acoso femenino poco se ha contemplado; aunque existe en su medida, casi nunca es denunciado.



No hay comentarios:

Publicar un comentario