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viernes, 16 de enero de 2026

Entre el Pecado y el Altar


Entre el Pecado y el Altar

Católica es la mujer, él pasa de religiones; prefiere siempre aquel bar que tragarse los sermones.

Cuando ella marcha a la misa, él se va a tomar sus vinos, con buenos aperitivos, ¡mejor si son langostinos!

También le vale panceta, que por tener tanta grasa, le suaviza la garganta y el vino mucho mejor pasa.

En cambio, allá en la iglesia, ni hay vino ni aperitivos; solo rezos y sermones... ¡Y piden hasta donativos!

La mujer le recrimina: «¿Qué sacas tú de aquel bar?». —«Allí me pongo muy alegre y no tengo que rezar».

«¿Y qué sacas tú —él dice— de tanto rezo y sermón? Tendrás pecados muy gordos y querrás la absolución».

Un día regresa a casa a una hora inesperada, y la encuentra allí en la cama con un joven acostada.

—«Si estos son tus pecados, de nada vale rezar; estos cuernos son pesados, difíciles de llevar».

—«Me lo vas a perdonar... ¡No seas tan calzonazos! Él me vendió una Biblia y la pago... ¡A puros plazos!»

_ Vaya biblia tan costosa._ para librarte del infierno, Si tardas mucho en pagarla¡Yo no podre con los cuernos!

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