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domingo, 18 de enero de 2026

Justicia de Sotana y Castillo


Justicia de Sotana y Castillo

Se lo dedico a mi madre y también a mi abuela, que por culpa de aquel cura les quedó una gran secuela.

Se habla mucho de los curas y de abusos sexuales, pero hubo otras injusticias aunque no fueran iguales.

En Puebla de Sanabria mi madre me comentaba: «Dentro de aquel castillo, por un cura, estuve encerrada».

¿El delito cometido? Algo que es una locura: segar un cesto de hierba en el prado de aquel cura.

Era para su burrito, se equivocó de sembrado; la segó en el de la iglesia, que estaba justo allí al lado.

Cuando el cura se dio cuenta de que su hierba fue segada, pidió a la Guardia Civil que fuese ella castigada.

Tenía solo diez años, eso nunca lo olvidó; fue la noche más amarga que en su vida ella pasó.

Al ser ella tan pequeña su inocencia ya no cuela: la justicia, por el «crimen», incluyó también a mi abuela.

En un calabozo oscuro, un lugar muy deprimente, las tuvieron encerradas como al peor delincuente.

Apoyado en el sistema cometió atrocidades: se burló de dos mujeres con muchas necesidades.

El cura no comía hierba, eso sería un disparate; cuando alguien le invitaba, pedía pan y chocolate.

Por suerte todo ha cambiado, sin burros para comerla; con menos poder los curas, hoy... que les sobre la hierba.


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