Propuesta de Mejora
Un día de primavera, en una noche estrellada, creí ver a una belleza en una silla sentada.
Me fui a la cama pensando: "¿Quién será esa belleza?". No pude dormir por ella, la tenía en la cabeza.
Al día siguiente pasé por ver si la conocía; esa noche no estaba, hacía frío y llovía.
Así pasó una semana de mucho frío y de viento, y yo sin poder dormir con extraños pensamientos.
Reapareció una noche, estaba al cielo mirando, las manos entrelazadas... ¡Parecía estar rezando!
Mi vista se nubló toda al contemplar su belleza; no podía ni mirarla, me dolía la cabeza.
Era casi una obsesión, yo quería conocerla; pedí por fin a los suyos que me dejaran verla.
Amablemente, accedieron a tan extraña petición: ella estaba allí sentada, esta vez en el salón.
—Aquí tiene a un admirador... —Es la abuela Prudencia; está hoy con nosotros por cerrar la residencia.
Me fui corriendo a la óptica para ponerme en la lista: ¡necesitaba unas gafas y graduarme bien la vista!

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