Propuesta de Mejora
Dos amigas comentando sus historias de casadas, una por Dios bendecida, la otra, por mil desgracias.
Una, marido de santo; la otra, marido demonio. Viudas están las dos hoy, tras aquel fiel matrimonio.
Una lo recuerda en llanto, la otra ríe sin medida; mientras una busca luto, la otra baila a la vida.
—Yo disfruté con el mío, en todo me complacía. Me daba amor por la noche y caricias todo el día.
Desde que él se marchó, se apagó mi corazón. Con él se me fue la vida, se me acabó la pasión.
No habrá otro como él, pues siempre le fui fiel. Solo espero que la muerte me reúna con su piel.
—¡El mío era como un cardo! ¡Nada, nada cariñoso! No me hacía sentir placer y era un hombre de lo más soso.
Me puso siempre los cuernos, cientos y miles de veces. Cuando supe del asunto... ¡Se los pagué con creces!
Ahora que ya está muerto, no lo quiero ni nombrar. Soy una mujer libre y lo pienso disfrutar.
Una añora la muerte, la otra busca diversión. Siendo vidas tan distintas... ¿A cuál darás la razón?

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