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viernes, 2 de enero de 2026

"Es muy facil predicar".

ES MUY FACIL PREDICAR
 Hace ya muchos años, el domingo era sagrado. Era día de oraciones, pues así estaba estipulado.

Aunque fueran gente pobre de economía maltrecha, debían dar a la iglesia parte de su cosecha.

El cura, que mandaba tanto, vio a un hombre trabajando. Maldijo toda su siembra por no pasar el día rezando.

Con poco para  sembrar, tuvo una mala cosecha. Su familia pasó hambre y quedó muy maltrecha.

Entre rezos pide a Dios que ocurra pronto un milagro, que le envíe el maná del cielo para poder comer algo.

Pero el maná nunca llega y la miseria acentúa. Se le ocurre al pobre hombre pedir una ayuda al cura.

—"¡Eres tonto del culo por creer en lo que digo! Una cosa es predicar, y otra es darte trigo".

Pasó un invierno tremendo, fue una etapa muy dura. Jamás volvió por la iglesia ni a fiarse de los curas.

Segunda Parte: El sudor y la tierra

Pasaron los calendarios, la nieve se fue fundiendo, y aquel hombre, con sus manos, un destino fue tejiendo. No esperó más milagros ni miró nunca hacia el cielo, buscó el pan en la fatiga y el consuelo en el suelo.

Labró de sol a sol, sin descanso y con empeño, siendo él mismo su maestro, su destino y su dueño. Y la tierra, que es agradecida con quien de verdad la cuida, le devolvió con creces lo que el cura le dio por perdida.

Sus graneros se llenaron, hubo lumbre en su hogar, y sus hijos, ya crecidos, no volvieron a rezar. Pues aprendieron la herencia que el padre les enseñó: "Dios no llena la barriga si el brazo no se movió".

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