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jueves, 1 de enero de 2026

Aventuras de un taxista.


 Con poco tiempo en el taxi, me surgió una aventura: una mujer falta de amor, con fiebre y con calentura.

Tan solo al abrir la puerta, me quedé muy sorprendido, al darme las buenas tardes con un: "¡Hola, mi querido!".

Le pedí la dirección, respondió en el mismo instante: —No te preocupes por eso y sigue todo adelante.

Seguía yo sorprendido al llegar a un bulevar: —Yo quiero ir —me decía— donde me quieras llevar.

Estoy sola, sin marido, y busco tener pasiones; necesito de un hombre que calme mis emociones.

Me pareció un caso extraño por tanta facilidad; la miré detenidamente: creo que dobla mi edad.

Ella notó de inmediato que yo no me decidía, y para animar el trato exhibió la mercancía.

—Mira bien estas piernas, no son simples paletillas; con lo que guardo más arriba puedes hacer maravillas.

Parado en un semaforo,vi que ella estaba lista.empeza a eschuchar pitidos, de un compañero taxista.

Dale caña compañero, que la tienes en el bote,deja el pabellón muy alto,te puedes dar un buen lote.

Yo no sabía que hacer,allí me quede parado,Todos los coches pitando,cuando pasan por mí lado.

Por fin reaccione, de manera inesperada.a pesar de estar soltero,yo no quise saber nada

Mi cabeza daba vueltas, no sabía qué pensar; me acerqué lento a la acera y la invité a bajar.

Perdí treinta pesetas, lo que valía la carrera. No es una simple invención: la historia es verdadera.


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