La joven tenía un sueño que no había cumplido: estaba obsesionada con conducir un deportivo.
En una noche de fiesta, la chica está animada. Ve un Ferrari parado y se queda como pasmada.
Un joven se acerca al coche, ella sigue allí parada. Con la boca entreabierta, parece que está hechizada.
—¿Qué te pasa, jovencita? Si ves que te encuentras mal, te puedes subir al coche y te llevo al hospital.
—Estoy contemplando el coche, te explicaré el motivo: el sueño de mi vida es conducir un deportivo.
—Si ese es tu sueño, te ayudaré a cumplirlo. Ponte rápido al volante, llévame a mi domicilio.
No lo dudó ni un segundo, rápido se puso en marcha. Durante todo el recorrido, sacando y metiendo marchas.
—Ya has cumplido tu sueño, ¿te encuentras mucho mejor? Puedes subir a mi casa y hacemos el amor.
—No quiero hacer el amor, tú te has confundido. Sabes que mi sueño era conducir un deportivo.
—Tú agarraste la palanca, todo el trayecto cambiando... Si este coche es automático, ¿qué estabas insinuando?

No hay comentarios:
Publicar un comentario