La Churri y la Choni
La Churri y la Choni, dos viudas desconsoladas, visitan a sus maridos dos veces a la semana.
La Churri le lleva flores y se pone a rezar; la Choni le pone cardos y no para de jurar.
Diez misas pagó la Churri a su marido, el Eugenio, para que se vaya al cielo y librarle del infierno.
La Choni, una mala tumba para ese marido muerto; da diez euros al cura que le rece un padrenuestro.
Los debían querer mucho, ese será el misterio; expresando sentimientos salen del cementerio.
La Churri sale normal, la Choni sale de culo; siempre mirando la tumba, se despide sin saludos.
La Churri queda perpleja al ver que niega el saludo; no llega a comprender el porqué sale de culo.
—Entiendo que te dé pena, la despedida es cruenta; más dime pronto el motivo para no darte la vuelta.
—Que yo no me dé la vuelta, te explicaré el motivo: ¡no quiero enseñarle el culo al cabrón de mi marido!
Él siempre me decía, cuando tenía el pene muerto: «Enseña el culo, mi amor, que eso resucita al muerto».
Por eso salgo de culo, que no me quiero arriesgar, no sea que, al ver mi culo, él pueda resucitar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario