El Resfriado del Fan
Chuchi, ¿qué te pasa? Te veo acalorada, tu ánimo decaído y, además, acatarrada.
Tú sabes, lo fan que soy, lo puedes imaginar; tanta cola me tragué que casi no puedo hablar.
—Chica, no digas burradas, no ocurre todos los días. Te afectó a la cabeza, que hasta dices tonterías.
—Cuando un chico te gusta y lo que hace te mola, no te queda más remedio que aguantar toda esa cola.
Si te soy sincera, no me arrepiento de nada, aunque me dejó hecha polvo, decrépita y resfriada.
Era la cola tan grande... ¡no puedes ni imaginar! No veía la cabeza, mucho menos el final.
Así me tiré un mes, aguantando noche y día; la cola cada vez más larga y, además, no se movía.
Cuando llegué a la taquilla y ya conseguí la entrada, fue cuando yo me di cuenta de que estaba resfriada.
Valió la pena la espera, el frío y el malestar, pues por ver a quien yo quiero, ¡me volvería a resfriar!

No hay comentarios:
Publicar un comentario