Nicanor y el Cura
El cura de aquel pueblo se cruzó con Nicanor; él jamás pisaba misa, pues el hombre era pastor.
—Irás directo al infierno y morirás en pecado; jamás asistes al templo ni una vez has comulgado.
—No tengo un domingo libre, así llevo veinte años; si abandono a mis ovejas, ¿quién cuida de mi rebaño?
—Por encima de nosotros existe un Ser Superior; Dios cuidará tus ovejas, Él es el mejor pastor.
Convencido, fue a la iglesia y puso mucha atención, pero se quedó de piedra al escuchar el sermón:
«Sois el rebaño del Señor, a todos está cuidando; está aquí con nosotros y nos está vigilando».
—¡Si ahora está en la iglesia, el cura me tomó el pelo! Él es un gran mentiroso, y yo un incauto y un lelo.
Se marchó a toda pastilla, corriendo a toda prisa, a cuidar de sus ovejas... y jamás volvió a misa.
Que entre santos y sermones se pierde mucho ganado, y Dios no quita los lobos si el pastor se ha descuidado.

No hay comentarios:
Publicar un comentario