El Descanso del Guerrero
Cariño, vamos a vivir juntos, y me gustaría saber: si prefieres el día o la noche o dónde te suele apetecer.
Yo no tengo horas fijas ni lugar especificado; cuando me da de repente, me quedo en cualquier lado.
Si me duele la cabeza, me tomo una aspirina; aprovecho la ocasión y me vale la cocina.
Si tengo muy poco tiempo, aprovecho la ocasión: lo hago encima de la mesa o mejor en el sillón.
No lo puedo remediar, es casi como un vicio; el momento que más uso es cuando voy al servicio.
Una vez me emborraché y se me hizo de noche; como no podía conducir, allí aproveché... en el coche.
No te preocupes por eso, que te sirva de consuelo: infinidad de veces me he quedado por el suelo.
Soy un tipo polivalente, puedo hasta estar encogido; me vale cualquier lugar para quedarme dormido.
Así que no te extrañes, si me ves por la casa tirado, que no es pasión ni locura... ¡Es que estoy muy reventado!

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