He aquí tres pastores
que meriendan en un cerro; se ponen a contar maravillas
de sus perros.
Uno dice presumiendo: «Yo tengo un perro pastor, este es el mejor perro, de lo bueno, lo mejor».
Rápido el otro replica: «Tengo un pastor australiano; si una oveja se me pierde, él la trae de la mano».
«Yo tengo un border collie, nada le puede igualar: me cuida de las ovejas y hasta las sabe contar».
«Eso es una minucia comparado con mi perro: ha matado a cinco lobos y hasta les hizo el entierro».
«El mío lleva diez, tiene muy grandes reflejos; además de matar lobos, también me caza conejos».
«Yo, además del border collie, tuve un buen pastor belga; jamás me pidió dinero ni hizo un solo día de huelga».
«¿Por qué dices que tuviste y nunca lo has mencionado? ¿Es que el pobrecito mío ha muerto electrocutado?».
«Era un día de tormenta y caían muchos rayos; le ordené subir al tejado a montar un pararrayos.
Cogió bien las herramientas ese perro tan bendito... ¡Le cayeron veinte rayos y allí mismo quedó frito!».
No hay comentarios:
Publicar un comentario