Dos amigos se encuentran tras cuatro años y un día. Lo normal en estos casos es hablar de sus vidas.
—Yo sigo soltero y solo, buscando encontrar amor, pero la cosa está chunga y esto va de mal en peor.
—Pues yo me casé hace dos años y no tengo un día de ocio; ya no quiero a mi mujer, y tramitó el divorcio.
Es mejor estar soltero, haz caso a lo que te digo. Pon atención a mi historia, te explicaré el motivo.
Trabajo de guardia de noche, que ya es un pésimo plan; mi mujer trabaja el campo recogiendo el azafrán.
Al llegar cansado a casa con la luz de la mañana, veía hebras de azafrán alrededor de la cama.
Es el oro rojo del campo, las empecé a recoger, pensando cambiar de oficio y dormir con mi mujer.
Las guardé en un escondite, ¡eso es caro de cojones! Pensando que con la venta nos iríamos de vacaciones.
Pero al ir a venderlo me llevé la gran sorpresa: no era estigma de azafrán, ¡eran pelos de cabeza!
Investigando el asunto, a mí casi me da algo: eran pelos de un pelirrojo ¡que se está quedando calvo!

No hay comentarios:
Publicar un comentario