El Milagro del Rezo
Viuda quedó la mujer, tan triste y deprimida, que al morir aquel marido casi acaba con su vida.
Pasó dos años de luto sin querer salir de casa, sus hijas se preocupan: la tristeza no se pasa.
—"Mamá, quítate el negro, viste ya de mil colores; no vayas al camposanto, no lleves ya más flores.
Él no va a resucitar, deja ya de sufrir tanto, tienes que salir al baile y olvidar ya todo llanto".
Como está de muy buen ver, pronto surge un candidato; lo acepta como amigo solo por pasar el rato.
Se toman unas copillas, se ponen muy contentos, y se marchan a un hotel a disfrutar el momento.
Ella no queda desnuda por lo que pueda pasar: lleva las bragas de luto y se pone allí a rezar.
Él, que queda sorprendido, comienza a reflexionar: se pinta el "palo" de negro para poderla acompañar.
—"Católico también soy y te ayudo en el altar; con tres padrenuestros diarios lo haremos resucitar".
Desde entonces la mujer no para nunca de rezar: ¡tanto quería al marido que lo logró olvidar!
Bendito sea el devoto, que con luto la engañó; pues rezando de esa forma, del muerto ni se acordó.

No hay comentarios:
Publicar un comentario