E l Café de la Mañana
Unos jóvenes comentan cómo les gusta el café. A ella le gusta con leche, a él le gusta el exprés.
Coinciden en el estilo y en cómo hay que tomarlo: muy caliente y muy despacio, para así saborearlo.
Ella prefiere beberlo temprano, por la mañana. Servido en una bandeja, mucho mejor en la cama.
Esa idea a él le encanta, sería algo muy especial. Mucho mejor que un café a la hora de merendar.
"Aunque me gusta el exprés, prefiero tomar poquito, para sentir su textura bebiéndolo despacito".
"A mí también me gusta, bien dulce y muy caliente, para que el sorbo me dure y no acabe de repente".
"Veo que somos afines, casi nada diferenciados: nos gusta más en la cama que tomarlo aquí sentados".
"A ti te toca pagar, más yo invito mañana: ven a cenar a mi casa... ¡Y desayuna en la cama!".
Y así, entre aroma y suspiros, con el sol en la ventana, que el café sea la excusa para quedarnos mañana.

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