Cariño, quiero marcharme una corta temporada. Tu aparato es tan pequeño que me tiene algo agobiada.
—¡Dime que ya no me quieres! ¡Que de mí estás ya cansada! ¿Es por eso que te marchas una larga temporada?
—No lo pienses, amor mío, no te quiero solo un rato. Te lo digo muy en serio: ¡es culpa del aparato!
—Cariño, no te comprendo, eres un poco exigente. A pesar de ser pequeño funciona perfectamente.
—Será cuando yo no estoy y te quedas solo en casa... porque cuando estamos juntos, ¡esa cosa nunca pasa!
—¿Por qué te vas en invierno? Mejor espera al verano. Te dejo que lo hagas sola y yo lo haré todo a mano.
—Sería injusto de mi parte que yo la use a diario, y tú tengas que ir al baño a hacerlo en solitario.
—Si la metes tú y yo también, ¿ves que se queda atascado? Compraremos una más grande y todo solucionado.
Es un pequeño problema el que tenemos ahora. Para mejorar el panorama... ¡Compraremos otra, lavadora!

No hay comentarios:
Publicar un comentario