El marido la trata mal, la mujer es un gran lío; no sabe cómo librarse del capullo del marido.
No confía en la justicia, esto ya le había ocurrido: le pasó con un antiguo novio, vago, torpe y pervertido.
Le puso una denuncia que no le sirvió de nada; como solo eran novios, dijeron que lo dejara.
Separarse o divorciarse no es para tomarlo a risa, pero estas cosas es mejor solucionarlas deprisa.
Va donde una pitonisa que le diga el futuro; esta le dice: "No sufras, que no te lo veo oscuro.
Eres joven, eres guapa, y me dices que estás casada; vive feliz de la vida, no te preocupes por nada".
—"Cómo estoy, eso ya lo sé, no es a eso, a lo que he venido; lo que quiero que adivines es qué pasa con mi marido".
Saca la bola, la bruja, la comienza a frotar; en cuanto le quita el polvo, empieza ya a conjurar.
Media hora frotando bola... al terminar el conjuro, le dice con cara sería: —"Al marido lo veo oscuro.
Trátale con gran cariño, en futuro y en presente; le queda poco de vida: morirá en un accidente".
—"Eso ya me lo sabía, lo tengo superclarito... ¡Dime si quedaré impune o descubren el delito!".

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