Cuestión de prudencia
Es una verdadera monada, como portada de revista; él la mira embelesado: amor a primera vista.
Es como vivir un sueño, viste ella fina ropa; él vence su timidez y la invita a una copa.
Ella acepta encantada, él es guapo y distinguido; ella pide, delicada, una copa de buen vino.
Es como vivir un sueño con una mujer tan bella; de una copa pasan a otra hasta acabar la botella.
Él quiere seguir bebiendo, ella dice en el instante: —Ya no quiero beber más, por hoy ya ha sido bastante.
—Por una sola copa más, no creo que pase nada; yo te acompaño hasta casa si te sientes mareada.
—Me dolerá la cabeza, me afectará al cuerpo entero, todo me dará mil vueltas y me causará mareo.
—Mejor te vas a tu casa, no me quiero aprovechar; no está la cosa para bromas ni que me puedas denunciar.
Con estas leyes de ahora hay que andar con cuidado: por solo tocar un pelo puedes acabar juzgado.
Así termina la historia, cada uno por su lado; mejor dormir en tu cama que terminar procesado.

No hay comentarios:
Publicar un comentario