Cualquier lugar es bueno
Cariño, vamos a vivir juntos, y me gustaría saber si prefieres el día o la noche y dónde lo quieres hacer.
Yo no tengo horas fijas ni lugar especificado; cuando me da de repente, lo hago en cualquier lado.
Si me duele la cabeza, me tomo una aspirina; aprovecho la ocasión y me vale la cocina.
Si tengo muy poco tiempo, aprovecho la ocasión: lo hago encima de una mesa o mejor en el sillón.
No lo puedo remediar, es como tener un vicio; el momento que más uso es cuando voy al servicio.
Una vez me emborraché y se me hizo de noche; como no podía conducir, lo hice allí mismo, en el coche.
No te preocupes por eso, si te sirve de consuelo: infinidad de veces lo he hecho incluso en el suelo.
Soy un tío polivalente, puedo hacerlo hasta encogido; me vale cualquier lugar... ¡Para quedarme dormido!
No te asustes, vida mía, si me ves en tal postura, que el sueño a mí me vence, ¡y no tengo compostura!

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