El novato y la corriente.
En esos primeros amores, yo anhelaba saber los grados de calor que tenía una mujer.
Leía revistas de amor, busqué libros de ciencia; al salir con una chica quería tener experiencia.
Eran tiempos difíciles, tiempos de la Guerra Fría; cada uno se apañaba con lo poco que sabía.
Pedí consejo a unos sabios, sabios de pacotilla, y ellos me recomendaron probar con una bombilla.
"Pequeña, de linterna, con dos dedos has de cogerla; llévala a un lugar oscuro y allí podrás encenderla".
Puse anuncio en el diario (la broma no salió barata), pero tras mucho buscar, encontré a la candidata.
Al explicarle mi plan se mostró entusiasmada: "Esto que tú me propones es una prueba muy rara".
Elegimos noche oscura y que fuera en minifalda, que se tumbara en el suelo para yo poder tocarla.
Puestos ya en situación, puse mano en su rodilla; no llegaba la corriente, no encendía la bombilla.
No recibí su rechazo por lo que estaba haciendo, y buscando aquel enchufe mi mano siguió subiendo.
¡Arriba encontré el enchufe! Corriente sí que me daba; la bombilla no encendía, pero mi cuerpo temblaba.
La bombilla estalló al fin, yo seguí siempre explorando; se me caía la baba, los ojos están llorando.
Ella empezó a gemir y le dio un arrebato: me pidió, por caridad, que enchufara otro aparato.
Saqué la mano de allí, dejé libre la rendija, hice el salto del tigre y le enchufé la clavija.
Para descarga tan grande yo no estaba preparado; fue demasiada corriente y allí me quedé pegado.
Se abrasaron los pelos, mi cuerpo se chamuscó; quedé como un torrezno, la clavija se fundió.
Ella se agarró con fuerza, desenchufar, no quería; lo logré desconectar al agotar la batería.
Una experiencia terrible, una cosa sin igual; me dejó para el arrastre, terminé en el hospital.
Para ver la tal clavija, un gran equipo se unió, y todos dicen a coro: "¿Pero dónde la metió?".
Llegó un experto en el tema tras observar un buen rato, y le dijo a los doctores: "¡Este chico es un novato!".
De esta vivencia tan dura, seguro se va a acordar: hay ciertos sitios malditos que se deben evitar.
Es su primera experiencia, la cura será muy larga; ¡estoy seguro de que la enchufó en el coño de la Bernarda!

































