Los embarazos de ahora se controlan un montón; ya se puede averiguar la fecha de fabricación.
Estas cosas tan modernas se ignoraban antaño: unos nacían en meses, otros tardaban un año.
Ella enviudó en enero, una muerte de repente; la mujer quedó hecha polvo, dio a luz al año siguiente.
Le preguntan: "¿Cómo fue?". "El semen quedó escondido, quizás en alguna arruga o en los pliegues del higo".
"Mi vida es una tristeza, tengo poco que comer; por esta causa el niño tarda meses en nacer".
"Si yo lo voy a parir y lo tengo que criar, iros a tomar por culo, dejad de cotillear".
Siguen con los cálculos, la gente lo comenta; como no saben contar, nunca les sale la cuenta.
Nadie pedía la fecha del día del nacimiento; se atrasaba o adelantaba al ir al ayuntamiento.
Eso resolvía problemas, deshacía el entuerto; cualquier problema surgido, se echaba la culpa al muerto.

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