Tiene un grave problema: el muchacho va al doctor. Su novia es muy virgen, teme hacerle el amor.
Él tiene parte de culpa por asustarla un poquito; siempre anda presumiendo de su enorme pajarito.
El doctor le aconseja que se unte el pajarito; que use crema lubricante y lo haga despacito.
Pasada una semana, le dice al doctor: —Esa crema no funciona, recéteme otra mejor.
—Usa aceite de oliva, quizás te vaya mejor; si con eso no funciona, usa aceite de motor.
Usó el aceite de oliva, virgen extra del mejor; tampoco dio resultado y pasó al de motor.
El primero que encontró, como estaba cabreado, fue un aceite negro de un motor muy usado.
Al usar aceite usado, aquello se puso oscuro; cuando la novia lo vio, se asustó, te lo aseguro.
Desapareció del mapa esa asustada mujer; no saben su paradero, jamás se la volvió a ver.
Así se quedó sin novia y con el pájaro negro. ¡Qué difícil quitar ese aceite! Su porvenir es muy negro.

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