Hablar hoy de las mujeres es no llegar a un acuerdo, si una te hizo una faena, no se borra ese recuerdo.
Media amiga, media novia, meses sin poder tocarla, ¡vaya sorpresa me llevo al intentar abrazarla!
Dio un gran salto hacia atrás llamándome "cara dura", dijo que debía esperar... que aún no estaba madura.
"Solo pido un buen abrazo, una pequeña caricia, sin pensamientos malignos y sin ninguna malicia".
—Eso sí que lo permito, sin pasarte de la raya, que a una amiga por un roce... ¡Le creció la valla! (o se quedó embarazada)
La tomé por la cintura con extrema sutileza, pero a pesar del cuidado, se me disparó la pieza.
Su reacción inmediata fue levantar la rodilla; con un poco más de tino, me cocina una tortilla.
Allí me dejó plantado, ni adiós me quiso decir, como un árbol desgajado que ya no puede subir.
Yo, tirado por los suelos, suplicando su perdón, y ella gritando a los vientos: —¡¡¡Pero qué eres, maricón!!!—
Se terminó aquella cita, se fue la gran ocasión... Yo pensaba que aquel gesto no era ser un maricón.

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