josegelado.blogspot.com

sábado, 10 de enero de 2026

Homenaje a la tía abuela

 

Homenaje a la tía abuela

Ochenta años, la abuela, se mantenía con tocino, unas patatas cocidas y unas pintas de vino.

Doce hijos, cuatro abortos... una cosa exagerada. Trabajó siempre en el campo, jamás se puso mala.

Pesa cuarenta kilos, va por agua a la fuente; un caldero en cada mano, es un caso sorprendente.

A pesar de todo esto, la abuela va cantando; con los calderos bien llenos, parece que va saltando.

Solo da los buenos días, no se entretiene en hablar; dice que el día es corto y tiene que trabajar.

Un día le da un mareo, al siguiente está peor; no le queda más remedio que visitar al doctor.

Va montada en la burra, no puede ir andando; como pesa tan poquito, esta la lleva trotando.

La examina el doctor, la encuentra desnutrida; le manda dieta severa y que cambie de comida.

No le hace ni caso, sigue comiendo tocino; piensa morir alegre, bebe un poco más de vino.

Llegó a los noventa y cinco, entonces una enormidad; con tocino y un tintorro, se curó su enfermedad.

Es una historia cierta, no es una invención mía. Ocurrió en mi familia: es un recuerdo a mi tía. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario