El drama de los tacones
Nunca se puso tacones, al fin le llegó la hora. Estaba emocionada: era el día de su boda.
El vestido muy sencillo, el pueblo es muy pequeño; las calles sin asfaltar pueden truncar su sueño.
A la iglesia se va andando, un trayecto muy sencillo. No sabe andar con tacones: cae y se rompe un tobillo.
Las familias esperando por lo que pueda pasar; piensan que se arrepintió y no se quiere casar.
Lloros en la familia, novio y cura esperando; ella en el suelo, hecha un cristo, no puede llegar andando.
Un primo con decisión sabe cómo reaccionar: se la sube a la espalda, se presenta en el altar.
El novio, ante ese cuadro, ya no sabe qué pensar. Cree que ya tiene cuernos y no se quiere casar.
Las familias se insultan, se arman muchos follones, por culpa de la novia que no probó los tacones.
Pasó hace muchos años, difícil que ocurra ahora, que se prueban bien las cosas mucho antes de la boda.

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