Historias de retrovisor
Con dos años de taxista, aquello era un confesionario. Escuchando mil historias que contaban a diario.
C Si el trayecto era largo, me narraban media vida; presumían de su esposa, presumían de querida.
La mujer también se queja si no está muy satisfecha: "que su marido es un cardo", "que no da ni una a derechas".
La política no falta, es el plato preferido. Lo mejor era callarse o cambiarse de partido.
Sube la que va para misa, que habla siempre de oración, mientras el de atrás maldice la mala circulación.
Sube una en minifalda y se pone allí a llorar; dice que la dejó el novio... la intentas tú consolar.
A otro le dejó la novia y la trata de olvidar; se marcha de "pajarracas" que le puedan consolar.
Seres tan diferentes con tanta información... y por buscar la propina, a todos das la razón.
Hay miles de historias que merecen ser contadas; unas tristes, otras alegres, otras simples chorradas.
Un oficio que recuerdo,
da mucho para escribir;
no fue el que más me gustó...
¡no soy fan de conducir!

































