La receta del desánimo
A los de la tercera edad, parece que nos sobran, hay un plan muy siniestro en los planes que se cobran.
Si lo piensan un poco, verán que no es mentira: es una dosis diaria que nos acorta la vida.
Si quieres estar al día y te quieres enterar, te sientas a tomar café... y política al desayunar.
Luego llega la tertulia con tipos enfrentados; no sacas nada en limpio y terminas cabreado.
A la hora de la comida, al encender la televisión: crímenes, robos y estafas, ¡vaya buena ración!
Con el cuerpo ya revuelto, te pones a merendar porciones de un cotilleo que no puedes aguantar.
Es un popurrí variado, sin ninguna novedad, lleno de seres extraños ajenos a nuestra edad.
Cena: política repetida, ni una noticia es buena, así, al irte a la cama, no te sienta bien la cena.
Queremos estar al día, pero vamos retrasados; perdimos ya la sonrisa y vivimos amargados.
Un día por una cosa, otro por el montón... buscan liquidarnos, de un ataque al corazón.

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