El ligue inesperado
Necesita el pobre un ligue que le alivie la jaqueca; el lugar más apropiado: buscarlo en la discoteca.
Chicas de todos colores en un estupendo ambiente; se fija en una rubia que tiene algo diferente.
La invita a un pelotazo, ella acepta encantada; el muchacho es estupendo y con muy buena fachada.
Tomados ya unos cuantos, él le susurra a la nena: —¿Podemos ir a tu casa y comenzar la faena?
—Ninguna pega por mi parte, estoy siempre dispuesta; además, no dormiré aunque eche una buena siesta.
—Me prepararé en el baño, pondré luz de verbena; quiero estar superguapa y, además, untarme crema.
Él ve sobre la mesilla una foto impresionante: es la de un tío moreno, vestido muy elegante.
—No me tomes por cotilla ni censures lo que miro, pero esa foto de frente... ¿Es tu novio o tu marido?
—De ninguno de los dos, esa es una foto mía; fue de antes de operarme... ¡De la cintura hacia arriba!
Así que date la vuelta y verás lo que es bueno; conocerás el amor en una noche sin freno.

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