El Hormigón y la Dama
Una hormiga demostró que nada es invulnerable, al colarse en el retiro de una dama inexpugnable.
Con su paso evidenció nuestras muchas vanidades: ¡qué difícil es cuidarlas donde existen humedades!
Esa pícara hormiga nos ha hecho una faena, sacándonos los colores ¡una verdadera pena!
Ahora todas las damas empiezan a desconfiar, pues no se fían del hombre que no sabe bien tapar.
Que somos unos chapuzas lo van a tener en cuenta: por terminar con las prisas y usar mal la herramienta.
Si esta vez fue una hormiga, en la próxima ocasión, de no tapar bien la grieta se colará un hormigón.
Y eso será peligroso, pues puede que de chiripa se contamine la dama y le crezca una gran tripa.
Perjudicados, los hombres, pondremos mayor cuidado: al tratar con una dama... ¡Dejadlo todo sellado!
No descuidéis la tarea ni lo dejéis a medias, que si el parche no es bueno vienen luego las tragedias.

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