El Doctor "Manos Calientes"
—¿Qué te pasa, amigo Juan? Que te veo muy tristón. —Estoy hecho una mierda, esperando un corazón.
—Me dejas de una pieza, si nunca tuviste vicios; trabajas en oficinas diseñando edificios.
—La vida es así de cruel, hace tiempo que estoy malo; esta vez me tocó a mí el recibir ese palo.
—Hay que echarle valor para seguir adelante. —Me operan rápidamente, ya encontraron al donante.
—Eso está muy avanzado, sobre todo en los humanos; existen pocos rechazos, hay muy buenos cirujanos.
—Me opera un especialista que es el número uno; operó a más de cien y no se murió ninguno.
Salvó muchísimas vidas, famosos y delincuentes; creo que tiene un apodo: le llaman "Manos Calientes".
—¡Ese doctor no me gusta! Su fama es inmerecida: ese salvó a mi mujer... ¡Y me birló a la querida!
—Ándate con mucho ojo, que el doctor es un tunante: ¡te va a arreglar el de pecho para robarte el de amante!



































