El Especialista
Es un día de mucho frío, ella tiene ganas de amar, pero le da gran pereza tenerse que desnudar.
Al comentarlo con un amigo, él dice: «Puedo ayudarte; contarás con mi asistencia al vestir y desnudarte».
¡Vaya una excusa más tonta! «Vente a mi apartamento, yo te ayudo en la tarea, no tardaré ni un momento».
Rápido la despoja él, pues es un especialista; en menos de dos minutos, ya la tiene a la revista.
Tras tres sesiones de amor, él se queda desfondado; ella se viste solita, él está supercansado.
—Eres un hombre "malqueda", has tratado de engañarme; dijiste que me ayudabas a vestirme y desnudarme.
El galán ya no responde, duerme como un bendito, se le olvidaron las mañas y aquel favor tan bonito.
—Las mujeres en combate dejáis el pabellón alto; yo soy un pobre amateur, me rindo al tercer asalto.
Si te fías de promesas, sabes poco de la vida: nadie te echará una mano cuando te sientas vencida.

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