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lunes, 26 de enero de 2026

El fin de la fábrica de armarios


El fin de la fábrica de armarios

Han tenido que cerrar. Empresas de productos varios. Se quedó sin futuro, la que fabricaba armarios.

Tuvo una época de gloria, le costaba abastecer, Los compraba mucha gente, para poderse esconder.

El hombre de otras tendencias, se veía poco a diario, Día y noche lo pasaba, escondido en el armario.

Esa incomprendida mujer, que ni un novio tenía, También usaba el armario, y casi no se veía.

De pronto se abren las puertas, se abandonan los armarios, Se vacían las iglesias, no se usan los rosarios.

El normal de toda la vida, no se exhibe con orgullo, Se queda muy desfasado, es un perfecto capullo.

La televisión se inunda, se puede ver a diario, De mujeres y hombres, que salieron del armario.

La que nunca tuvo novio, lo pasa de maravilla, Y presume, con orgullo, de hacer la mejor tortilla.

Había mucho amor oculto, ahora está aflorando, Pero como se infle mucho, terminará reventando.

Ya no se venden herrajes, ni cerrojos de latón, que para vivir al día, no hace falta un cascarón. 


El barniz se queda seco, la carcoma está de fiesta, pues mostrar lo que uno siente, ya casi nada nos cuesta.

Me acuerdo de ese armario, del cual podías saltar, Y hacer el salto del tigre, al estar sin empotrar.

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