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lunes, 26 de enero de 2026

Viendo la paja en el ojo ajeno

Viendo la paja en el ojo ajeno

Buenos días, vida mía, te noto algo salitrada; tienes muy mal aspecto, estás un poco arrugada.

Dime si es por mi culpa, si tienes alguna queja, que con ese mal talante me pareces una vieja.

Quizás sean los años que te traen la congoja; por verte ya mayor te sientes en cuerda floja.

Te queda mucha vida, y seguirás siendo útil; no desesperes, cariño, que no eres una inútil.

Alégrate de estar viva, enfréntate a la vida; sal fuera y diviértete, no te quedes escondida.

Tu edad es estupenda, no seas desaborida; levanta bien la silueta, no la lleves encogida.

—¡Marido, eres gilipollas! (y esto no es cosa mía), cuida de tus asuntos, no te metas en mi vida.

—Sabes que te quiero mucho, solo quiero que me hables; si yo tengo algo que ver... ¡Dime si soy el culpable!

—Culpable eres, y en parte, por hacerme esta encuesta... ¡Mírate bien el pito y hallarás la respuesta!

Bajé la vista al ombligo con la cara colorada, pues contra esa respuesta... ya no pude decir nada.

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