El vuelo de la libertad
En la calle lo encontré, casi a punto de morir, yo le di calor y amor, y logró sobrevivir.
En una caja de zapatos, con un calcetín usado, le preparé un buen nido, y se sintió acomodado.
Cazando moscas andaba, para darle su comida; el pico siempre me abría cinco veces cada día.
Tal confianza cobró que a la mesa se subía, se posaba sobre el plato y de mi parte comía.
Pero un buen día partió, pensé que no volvería; le dejé sobre el tejado su ración de cada día.
Tres veces volvió al día, sin dejarse ya coger; descubrió la libertad, solo venía a comer.
Al fin todo se termina, se adaptó a la libertad; ¡vuela feliz, pajarito, y vive siempre en paz!
Ya no es mío su vuelo, ya no busca mi mano; salvar a un ser tan pequeño no fue un esfuerzo vano.

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