Pillo del Jamón
El pobre pasa mucha hambre, ya no la puede aguantar; un jamón de pata negra la podrá solucionar.
En esto de robar cosas es un poco inexperto: lo esconde en la bragueta, ¡rápido es descubierto!
—Te llevaste un buen jamón, de los que son más caros. ¡Di algo en tu defensa! —¡Es que nunca lo he probado!
—Nos estás tomando el pelo, aprovechas la ocasión. ¡Ahora mismo al calabozo, diez días de prevención!
El pobre está muy asustado por cumplir esta medida: cree que morirá de hambre, que no le darán comida.
A la hora del almuerzo se lleva una gran impresión: le sirven un buen primero y unas lonchas de jamón.
Es un castigo muy tonto, eso se puede aguantar; allí le dan de comer sin tener que trabajar.
Robando cosas pequeñas no le van a encarcelar; van doscientas detenciones... ¡Y vive sin trabajar!
Ya no busca los jamones, ni se esconde lo robado; va directo hacia el sargento, ¡para estar bien alimentado!

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