La Primitiva y sus delirios
Cuando la gente se pone a hablar de la Primitiva, escuchando tantos sueños, te puedes pasar el día.
"El día que a mí me toquen unos cuantos de millones, diré adiós a la familia y fuera preocupaciones".
"Yo me compraré un coche, una marca de primera, visitaré todos los clubs que hay en la carretera".
"Yo me compraría un yate viajando por esos mares, visitando otros países, probando sus manjares".
"Yo prefiero estar en una isla hasta el final de mis días, donde pueda andar desnudo, rodeado de varias tías".
"Yo me compraría una finca, que cuesta menos pesetas; sería un hombre muy feliz todo el día buscando setas".
"Yo compraría un rascacielos con una terraza bella; invitaría a champán, a mi mujer y a la suegra".
"Son dos perfectas brujas, pero no saben volar; les pondría un par de alas, les daría un empujón... ¡Que salgan a disfrutar!".
Sueños de ambos sexos, no hay que discriminar: si eres mujer, tiras al marido y al suegro por el balcón, ¡y que aprendan a volar!

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