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miércoles, 25 de marzo de 2026

La sospecha y la adivina

 


La sospecha y la adivina

El hombre vive mosqueado, día y noche cavilando: ve a su mujer tan cansada que cree que le está engañando.

Un día riñe por el perro que le ladra a la vecina; esta le llama «cornudo» y él va a ver a una adivina.

—Vengo a su consulta, doña, porque no como ni duermo; mire bien en su bola si me han plantado algún cuerno.

Apaga la luz la vidente, el cuarto queda a oscuras: —Si quieres ver la verdad, cien euros es la factura.

Aunque le parece caro, no le queda otro remedio. En la bola se proyectan los grandes cuernos de un ciervo.

—Ya puedes hacerte una idea viendo esa cornamenta; esos son, más o menos, los que te pone la parienta.

Llega furioso a su casa y se enfrenta a la mujer: —¡Cien euros me ha costado tu engaño conocer!

—Sabes que te quiero mucho y que eres mi marido; antes de gastar ese dinero, haber hablado conmigo.

Me demuestras que eres tonto,el más tonto de la tierra; yo te contaría mis amantes... ¡y sin cobrarte una perra!

martes, 24 de marzo de 2026

El diabetico del amor


 De joven yo conquisté a una chica pastelera; de ser un chico normal, pasé a ser uno de primera.

Mis amigos me decían: «¿Cómo has cambiado, colega? Con lo dulce que ella está, te vas a quedar sin cuerda».

Yo no les hice ni caso y me sentía orgulloso: «Sois unos perroflautas, unos puros envidiosos».

Me olvidé de los amigos, los borré de mi memoria; con una novia tan dulce, ¡que se fueran a la porra!

Ella era como un bombón que se dejaba chupar; cada día más hermosa... y yo empecé a adelgazar.

Esos amigos cercanos empezaron a murmurar: «Este tío está diabético, pronto se lo va a cargar».

Al final tenían razón, aquí se acaba el mito: es muy difícil tocar, si no te funciona el pito.

Me dejó la pastelera y me estoy recuperando. Ya no quiero una tan dulce, y la seguiré buscando.

He aprendido la lección de este error tan garrafal: dejé de chupar bombones ¡solo sacarina y sal! 

viernes, 20 de marzo de 2026

Travesuras de la infancia


 

Esas historias de niño que recuerdo en la vejez, es bonito revivirlas, al menos por una vez.

 Se bañaban tres muchachas en el río, en pelotas, por gastarles una broma, yo  le escondí las ropas.

Sin saber qué les pasaba, yo las estaba espiando; al cabo de poco tiempo, ya las estaban buscando. 

Como no las encontraban, se pusieron a llorar; no lo pude resistir y se las volví a entregar.

—Yo nunca las escondí, no me gusta esconder ropasr; se las quité a un perro viejo, que las llevaba en la boca.

 —¡Eres un gran mentiroso, tú las habías escondido! ¡Nos vengaremos de ti, ya no serás nuestro amigo!

Al pasar un largo tiempo, la amenaza fue olvidada; yo me bañaba en pelotas, sin temer a la emboscada. 

No olvidaron el agravio, una de ellas se cobró: me quitó toda la ropa, y nunca más apareció.

Esperé a que fuera noche para poderme volver; mi madre, al ver aquel cuadro, no se  lo podía creer.

 Como las madres son listas, supo bien lo que pasó; tras un par de preguntas, la verdad se reveló.

—Fue una justa venganza, más no puedo revelar; si quieres saber quién fue, lo tendrás que averiguar. 

Llevo años de detective sospechando de las tres; las tres se ríen de mí, recordándolo otra vez.

La mujer del Cabrero



Dos familias en el pueblo, las dos con poco dinero, tienen hija casadera y la ofrecen al cabrero.

 La chica es cojonuda, una mujer de primera, pero él le pone un fallo: tiene poca delantera.

En su trabajo diario, acostumbrado al ordeño, el tamaño de esos pechos le resulta muy pequeño.

El padre, ante tal pega, rápido la soluciona: le paga una operación... ¡seis kilos de silicona!

Ante tal delantera el cabrero está flipado; son los pechos más grandes que jamás había soñado. 

No se puede resistir ante cosa tan hermosa; no lo duda ni un segundo: la acepta por esposa.

En la noche de bodas él la quiere ya ordeñar; lleva el cántaro a la cama por si lo puede llenar. 

Como casó sin amor, solo pensando en las tetas, al ver que no daban leche... ¡la manda a hacer puñetas!

Del pueblo viene a Madrid, eso es dar un gran brinco, pues con tales atributos la fichan en Telecinco. 

Aquí la tienen triunfando, ganando mucho dinero; no hace falta que dé leche... ¡y que se joda el cabrero!

lunes, 16 de marzo de 2026

Las cuentas claras.

 



Discusiones de pareja, entre el hombre y la mujer; quién es el que sale perdiendo, ahora lo vamos a ver.

No presumas de machote, que no vales para nada; no terminas el trabajo, quedas a media jornada.

Y tú no te des el pisto por haber nacido mujer; comparada con el hombre, ¿dime qué puedes hacer?

—Una infinidad de cosas, en eso somos maestras; no hace falta hablarte mucho, aquí tienes unas muestras:

Traemos vida al mundo con mucha facilidad, en cualquier rincón del suelo y sin electricidad.

Damos leche a la criatura hasta que pueda comer; eso, por más que lo intentes, ¡tú nunca lo podrás hacer!

En nosotras ocurre el milagro de que brote siempre sangre, sin tener una herida y sin que el cuerpo se desangre.

Cuidadito con nosotras, que si nos ponemos en cueros, te hacemos perder el juicio... ¡y sin tocarte los huevos!

Esos argumentos tuyos son una pura tontería; necesitáis de nosotros... ¡o el mundo se acabaría!

Aquí se termina el tema, el hombre sale corriendo; lo mejor es no seguir, o acabaremos perdiendo.

viernes, 13 de marzo de 2026

¿QUE ESTABAS HACIENDO?


 Recibe una urgente llamada de su nieto más querido, que está en el hospital magullado y malherido.

Él es un chico normal, es comedido y no osado. No consigue comprender: ¿qué leche le habrá pasado?

Lo encuentra hecho una pena, vendado y magullado. ¿Lo atropelló acaso un tren o lo pisoteó el ganado?

—Cuéntame qué te pasó, tú eres un chico fuerte. Estás hecho una mierda y al borde de la muerte.

—Montado en el caballo, de pronto me dio un mareo. Me caí de la silla y terminé en el suelo.

Cuando estaba en el suelo, sin recobrar la noción, al tratar de levantarme me atropelló un camión.

No sé ni dónde estoy y, sin tener la certeza, llega un helicóptero y me sacude en la cabeza.

Estoy como atontado y, sin salir de la estancia, oigo el sonido de un claxon: me atropella una ambulancia.

Estando en el suelo gateo hacia adelante; no lo puedo evitar y me pisa un elefante.

—Estás mal de la cabeza, lo que dices no lo entiendo. Para que ocurra todo eso... ¿Qué coño estabas haciendo?

—Si se tiene una desgracia, esa siempre se recuerda. Abuelo, esto me pasó al caerme. En los caballitos de la  feria!

martes, 10 de marzo de 2026

PODRÍA HABER SIDO PEOR




 

Él es un tío alegre, rezumando buen humor. Al contarle una desgracia termina siempre diciendo: —Podría haber sido peor.

Un amigo le comenta: —Ayer visité al doctor, me dijo que tenía cáncer. Él le consuela diciendo: —Podría haber sido peor.

La novia le da la noticia: —Llevo un mes de retraso. —Podría haber sido peor, no hagas ni puto caso.

No se preocupa por nada, siempre está de buen humor; para él, cualquier desgracia siempre puede ser peor.

Llama un vecino a su casa, sudoroso y asustado, para darle una noticia que le dejará impactado.

—¿Qué me vienes a contar a esta hora inusual? Si sabes que no me altero, a mí todo me da igual.

—Lo que te vengo a contar... ¡te vas a morir del susto! Han matado a tu amiga, te llevarás un disgusto.

Hoy la encontró el marido con un amante acostada, y ha matado a los dos... ¡No me digas que no es nada!

—Lo siento mucho por ella, en la cama era la mejor. Pero a pesar de lo que dices... podría haber sido peor.

—¡Eres un ser insensible! ¡Eso es una gran tragedia! —Podría haber sido peor... Ayer yo estaba acostado con ella.

sábado, 7 de marzo de 2026

LA PRUEBA DE FUEGO.

 

 Un trance de la vida que no gusta al ser humano, es el mal rato que se pasa al ir a pedir la mano. 

Uno va preparado como a las oposiciones; ante el rigor del suegro, ¡te tiemblan los pantalones!

No sabes como empezar, la mente se pone en blanco; ¡es peor que ir a pedir un crédito a algún banco!

 Con la vista hacia el suelo y las manos enlazadas, esperas la pregunta con el alma sentenciada.

Él ya sabe del amor por su hija preferida, y empieza por juzgar cómo será mantenida:

 —Ya que pides permiso para que sea tu esposa, dime dónde trabajas... ¿Cómo te marcha tu cosa?

¿Es una empresa estable? ¿Cuánto ganas al mes? ¿Tienes futuro allí? ¿Sueldo fijo tal vez?

 —En una multinacional, ¡sueldo de ejecutivo! ¡Quiero mucho a su hija, ese es mi gran motivo!

—La vivienda es lo primero, antes de darte a mi perla. Para formar un hogar... ¿tienes ya dónde meterla?

 —No tengo donde meterla, ni agujero ni rendija... ¡si tuviera donde meterla, no buscaba yo a su hija!

jueves, 26 de febrero de 2026

Pepe "el tonto"

 


Pepe "el tonto"

Le llamaban "Pepe el tonto", andaba siempre atontado. Se fue a vender su burro a un mercado de ganado.

Se pasea por el recinto anunciando: "¡Vendo el burro! Es un animal inteligente, ¡qué maravilla de burro!".

"Lleva chip incorporado, y no lo tomen a guasa: si el amo se despista, él siempre lo lleva a casa".

Una pareja de "listos", observando a aquel cazurro, uno le comenta al otro: "Tendremos gratis al burro".

—¿Cuánto pides por el bicho? Yo te lo quiero comprar. Formalicemos el trato, te queremos convidar.

—Dos mil pavos servirían, es un burro muy valiente. Sirve de semental y es muy noble con la gente.

Se tomaron cinco rondas y el precio iba bajando; cuando llevaban tres más, se terminan mareando.

El listo se acerca a Pepe y le dice en un susurro: —Ya está bien de tantas copas, ¿cuánto pides por el burro?

—Ya no lo vendo por nada, y no me des más la brasa; con el pedo que pillé... ¡mejor que me lleve a casa!

Los listos se quedan mudos, pagando toda la cuenta y Pepe sobre su burro, llega a casa sin la venta.

miércoles, 25 de febrero de 2026

Picores de soledad

 

Picores de soledad

Ya se murió mi marido y me siento liberada. Me buscaré algún apaño, me voy a poner morada.

No me volveré a casar, él era un buen esperpento. Yo, una pobre novata, me pilló en un mal momento.

Con la experiencia adquirida no quiero meter la pata; con tres años de vivencias ya dejé de ser novata.

Guardaré luto tres meses vistiendo de color oscuro. Pasado ese corto tiempo, lo olvido y me lo rasuro.

Lo malo de estar tan sola es que te empieza a picar, y hay que buscarse a un hombre que te lo empiece a rascar.

Me compré unos aparatos de esos que dan buen placer, pero ante un tío muy macho no tienen nada que hacer.

Ya probé con varios hombres, ninguno me satisfizo: a unos les sobra el tocino, a otros les falta el chorizo.

Me busqué una lesbiana y tampoco me valía; eso es comer pan con pan, una pura tontería.

Seguiré buscando un hombre, no me pongo ninguna fecha, hasta que encuentre a uno que me deje satisfecha.

martes, 24 de febrero de 2026

El consejo de la suegra

 

El consejo de la suegra

La muchacha se casó, el matrimonio es un lío; no estaba nada dispuesta a aguantar a tal marido.

Preguntó a la abuela buscando algún buen consejo: —Hija, lo tendrás contento cocinándole el conejo.

Aprendió a guisar conejo de mil y una maneras, pero al hombre no le gusta por ser mala cocinera.

Consultó luego a su madre, que le dio una nueva receta: —Si no quiere más conejo, quizás le gusten las setas.

¡Qué coñazo de marido!, todo el día protestando; ella hace lo que puede, pero ya se está cansando.

Ella lo quiere de veras y lo trata con cariño, pero teme quedar encinta y que por fin llegue el niño.

A su querida suegra se atreve a preguntar: —Si su hijo me hace un niño, ¿quién lo tendrá que limpiar?

—Eres una nuera torpe, la madre es siempre la primera; después le toca al marido y la suegra es la tercera.

—Es usted como un ángel que se cayera del cielo... ¡Venga pronto, madrecita, que su hijo está en el suelo!

Con su sabio consejo mi duda se ha solucionado: ¡le toca lavarlo a usted que es su madre, está borracho y cagado!

sábado, 21 de febrero de 2026

La Batería Inagotable


 La Batería Inagotable

Él es un adicto al móvil y, en la primera ocasión, se compra siempre el aparato de última generación.

Ahora está de vacaciones, no tiene nada que hacer. Siempre pendiente del móvil, se olvida de su mujer.

Antes era un marido atento, ahora un ser poco amable; ni la mira ni la toca, ni permite que le hable.

Ese maldito aparato, aparato del demonio, si no le pone remedio romperá su matrimonio.

La mujer piensa y repiensa, está metida en un lío: no sabe si tirar el móvil o asesinar al marido.

Comenta con una amiga su extraña situación, y esta, de forma inmediata, le da una solución:

—Vete pronto a un tatuador, él tiene la solución: que te tatúe un móvil de última generación.

Cuando te vea desnuda, verás cómo se emociona; te empezará a tocar todo para ver cómo funciona.

Te tocará por la noche, te acariciará por el día; de tanto tocar y tocar, agotará la batería.

La tendrá que recargar, te dejará bien cansada; dormirás como una reina con la batería enchufada.

jueves, 19 de febrero de 2026

Consejos del Abuelo

 Consejos del abuelo

—Abuelo, tú que sabes de mujeres, dime qué tengo que hacer. Necesito buscar novia y no sé cómo escoger.

—Es la pregunta más difícil, ¿qué te puedo yo decir? Tuve cinco diferentes y con ninguna aprendí.

Esto nos llevará tiempo, es difícil acertar, pero con mi experiencia algo te podré ayudar.

Las hay de rostro agraciado, otras de trato normal; unas con muy mala leche y otras en plan servicial.

Unas ponen el cariño, otras todo el sentimiento; y otras te ponen los cuernos si les importas un pimiento.

Las hay feas de narices, otras demasiado bellas; unas te roban el juicio, otras son puras querellas.

Las hay gordas y delgadas, las hay altas y bajitas; unas lucen el sostén, otras faja y falditas.

Hay algunas muy beatas que te sueltan el sermón, pero si falta el dinero... ¡Piden la separación!

Escucha bien mi consejo y no dejes de pensar: lo mejor es que te juntes ¡y no te pienses casar!

miércoles, 18 de febrero de 2026

El Currículum de la Vida


El currículum de la Vida

Así era mi currículum: cuando buscaba un trabajo, yo hacía lo que hiciera falta metiendo horas a destajo.
De construcción lo sé todo, la fontanería domino, entiendo de electricidad y de bombero... ¡Soy fino!
Con carné de conducir motos, coches, autobuses, camiones de los más grandes, tranvías y trolebuses.
Hice de patrón de barco dispuesto a cruzar el mar; salvaba al pasaje entero... ¡Sin  aprender a nadar!
Entiendo de la cocina, sé hacer una tortilla; con cebolla o sin cebolla, me sale de maravilla.
Hago postres estupendos, hasta preparo una pizza; y si no quiere ir al templo, ¡yo mismo le canto misa!
Planté pinos en el monte, se manejar el arado; a las labores del campo fui siempre un aficionado.
Al estar ya madurito, soy experto en los dolores; si la mujer tiene fiebre, yo le calmo los ardores.
Estas cosas las viví y ahora estoy recordando, que ya no las reviviré... ¡Que los ochenta voy pasando!

¿Un Estupendo Cepillado!


—María, qué guapa estás con tu estupenda melena. No te pasa lo que a mí, que siempre la llevo de pena.

A pesar de que la cuido gastando un buen dinero, no sé si será mi culpa o culpa del peluquero.

—Es fácil de averiguar, como consejo de amiga: si no te va el peluquero, cambia de peluquería.

—Lo he pensado muchas veces, pero nunca me decido: es un antiguo novio y amigo de mi marido.

—Busca otra solución, una medida muy buena: para no ir al peluquero, ¡pues córtate la melena!

—¡Qué más quisiera hacer yo! A mi marido no le gusta; le gusta tocar el pelo... y esa idea me asusta. .

—Sí que lo tienes difícil, ¿cómo salir de ese lío? Cámbiate a una peluquera sin decírselo al marido.

—Lo pienso muchas veces, aún lo sigo pensando, pero no tengo valor... pues me lo estoy cepillando.

—Yo también me lo cepillo, es la primera faena: después de lavarme la cara, me cepillo la melena.

—No me has entendido bien, yo lo que hago primero: si se ausenta mi marido... ¡Me cepillo al peluquero!

lunes, 16 de febrero de 2026

El Hombre del Parque

 

El hombre del Parque

Borracho y gran fumador, es un vago empedernido. Lleva una vida de penas; está más seco que un higo.

Pasa la tarde en un parque, donde suele contemplar parejas de enamorados que se acaban de besar.

Una tarde de verano ocurre algo extraordinario: se le acerca una morena en su paseo diario.

Con una voz melodiosa le dice con mucho amor: —¿Sería usted tan amable de concederme un favor?

No se lo puede creer, que esto le esté sucediendo; pregunta qué puede hacer y termina sonriendo.

—Acompáñeme a mi casa, allí le daré un dinero. Tiene la figura exacta y el porte de caballero.

¿Llamarle "caballero" a él? Pensó que estaba chalada: "Necesitará de afecto, estará muy abandonada".

Lo llevó hasta el dormitorio, lo empezó allí a desnudar; él no podía resistir y se empezó a desmayar.

Entre brumas escuchó que se mantuviera erguido. Ella enseguida regresó mostrándole el objetivo.

Al minuto apareció con su hijo de la mano, señalando la flaqueza de aquel extraño ser humano.

—¡Fíjate bien en este hombre, que lleva una mala vida! Eso te pasará a ti... ¡Si no comes tu comida!

sábado, 14 de febrero de 2026

Un Esparrago en la Playa


 De tanto tomar el sol, luce un moreno encendido, pero le queda muy blanco lo que se guarda escondido.

Es un chico presumido que, por tirarse un farol, se entierra bajo la arena y saca su "dote" al sol.

Dos abuelas que pasean se quedan impresionadas: jamás vieron en su vida espárragos en la playa.

—Yo diría que es pepino que ha sido modificado; con esto de los transgénicos está todo muy cambiado.

—Un pepino tiene mata, no entiendes nada de campo; al brotar de esa manera, ¡es un espárrago blanco!

—Es pieza de campeonato, trataré de arrancarlo; no vi nunca uno tan gordo, no pienso desperdiciarlo.

—Aquí en mitad de la arena te verán todos hurgando; a una mujer de tu edad se quedarán observando.

No te preocupes por eso, ya lo tengo calculado; me pongo una bata larga, asunto solucionado.

Me siento cómoda encima y con mucho disimulo. Lo arranco lentamente y me lo escondo en el culo.

Se acercó disimulando. Con mucha delicadeza, a pesar de que se movía, no logra arrancar la pieza.

Sudando, se levanta sin haberlo cosechado; el espárrago ha quedado todo mustio y arrugado.

—Te lo dije, compañera, que no era tarea sencilla. —Mañana lo arrancaré... ¡Hoy me llevo la semilla!

miércoles, 4 de febrero de 2026

El Regalo Perfecto.

 El Regalo Perfecto

Tiene una suegra extraña, un poquito chismosa; llama al yerno "rata" por no regalarle cosas.

Al próximo acontecimiento, él procura quedar bien; no sabe qué regalarle y va y le compra un sostén.

Es demasiado pequeño y lo manda a hacer puñetas: —Eres un yerno despistado, ¡que no me mides las tetas!—

Recibe un rapapolvo por no haberlas medido: —Eres un tonto despistado, andas siempre distraído.

El día de su cumpleaños la invita a una cena. Hay protesta de la suegra: que la comida no es buena.

Llegan las vacaciones; la lleva a Punta Umbría. No le gusta ese lugar, dice que el agua está fría.

El suegro está de su parte; que no le regale nada: desde la menopausia anda siempre cabreada.

El yerno se vuelve loco, quisiera ser un tío fetén. ¿Qué podría regalarle para siempre quedar bien?

Después de mucho pensarlo, ya tiene una idea fija. Se presenta el día de su santo acompañado de su hija.

—No sabía qué regalarte, como soy un yerno malo... Te devuelvo a tu hija, este es mi mejor regalo.

martes, 3 de febrero de 2026

El Pastor y la Terrateniente 1


 

Romance de la Terrateniente

Él era un pobre pastor, ella una terrateniente. Por miedo a su gran riqueza, nunca tuvo un pretendiente.

Se le pasa ya el arroz y no consigue ligar. Se marcha sola hacia el campo a ver qué puede pillar.

Enamorada del mozo, va al campo para mirarlo; desde lo alto de una loma, a lomos de su caballo.

Mirándolo entusiasmada, el animal sufre un susto: por culpa de una culebra, la tira sobre un arbusto.

Sufre algunos arañazos, de la rodilla hacia arriba. No se puso pantalones, fue muy poco precavida.

Sentada queda en el suelo, muy triste y muy asustada. Llama a voces al pastor, pues quiere ser auxiliada.

—¡Desnúdese, señorita!— tras los fuertes costalazos,  al caer sobre un espinos le han quedado arañazos.

Al contemplarla desnuda, él no sabe qué pensar. Son heridas de la piel, pero hay que desinfectar.

Ante tal situación, sin tener desinfectante, ¿qué puede hacer el pastor para seguir adelante?

¿Yo no lo sé? No lo sé. Vosotros podéis pensarlo; en el próximo episodio trataré de averiguarlo.


 

El Pastor y la terrateniente. Nº 2

 

El Pastor y la terrateniente n.º
2

Después de tanto buscar, halló el desinfectante.

 Dice la moza al pastor: —Seguro que a ti te pasan mil cosas como estas; dime, cuando te arañas, ¿con qué te las desinfectas? 

Si que recibo arañazos, pero los curo en un plis; en el campo estas cosas, se desinfectan con pis.

 —Pues dale caña al asunto, no me hagas esperar. ¡Me están picando un montón, empieza a desinfectar!

Con la jeringa en la mano le empiezan los temblores; ella, al sentir el contacto, rompe en fríos sudores. 

Llega al rasguño profundo y se detiene un momento. Ella le dicta la orden: —¡Desinféctalo por dentro!

Al ser la hija del patrón, la tiene que obedecer. Su padre le paga el sueldo, ¿qué otra cosa puede hacer?

 Un mes de curas al día... y no cura ni de chiripa. El pastor está más flaco, a ella le crece la tripa.

El padre dice a la moza: —Te crecen tripa y tetas, dime si has ido al huerto y has usado cebolleta. 

—Padre, eres un malpensado, creo que te estás pasando; es que hago poco ejercicio y por eso estoy engordando.

—Tu padre sabe de sobra por qué crece tu barriga: te vas al campo a diario... y te caes boca arriba. 

Lo mejor es que te cases, serás una linda novia. Se casó con el cabrero y aquí se acaba la historia.

lunes, 2 de febrero de 2026

El secreto del canijo


 

El secreto del canijo

Llegó un circo hasta el pueblo lleno de seres extraños; entre todos ellos destaca un hombre de gran tamaño.

Anuncian a bombo y platillo que es el "Hombre Maravilla", que nadie logra hacerle reír ni haciéndole mil cosquillas.

Si alguien es capaz de hacerlo, tendrá de premio una entrada, mil pesetas en metálico y una cena bien pagada.

Desfiló ya medio pueblo ante el Hombre Maravilla; nadie ganó aquel premio ni haciéndole mil cosquillas.

Quedaba el flaco del pueblo, en quien nadie confiaba; le susurró algo al oído... ¡Y le sacó una carcajada!

El dueño del circo le dio la enhorabuena por las mil pesetas ganadas.
Y una estupenda cena.

Pasó un año de aquello y el circo volvió al lugar; esta vez ofrecen premio al que le haga llorar.

Desfila todo el pueblo, él sentado en una silla; nadie le saca un sollozo al gran Hombre Maravilla.

Le toca el turno al canijo; la gente empieza a pensar: "¿Qué inventará esta vez para hacerle llorar?".

Le habla despacio al oído; él no lo puede aguantar; mira al canijo asombrado y empieza pronto a llorar.

El dueño, muy sorprendido: —Este tipo es un bicho... Para hacerle llorar, ¿qué coño es lo que le ha dicho?

—La primera vez le dije: "Deja ya de presumir, que yo la tengo más grande", y él se echó a reír.

La segunda quiso verla, no lo pudo remediar; se la enseñé en un momento... ¡Y al verla se puso a llorar!

domingo, 1 de febrero de 2026

El Tránsito de Arturo

 

El Tránsito de Arturo

Se murió el bueno de Arturo y jamás había pecado, pero no entró en el cielo: llegó allí indocumentado.

Le pidió el carnet San Pedro, ¡vaya una novedad! No admitían a nadie sin carnet de identidad.

Le mandan al purgatorio, que son menos exigentes; están a punto de cerrar y necesitan clientes.

En el purgatorio, lo mismo: también fue rechazado. "No admitimos turismo que venga indocumentado".

Se acercó hasta el infierno para hablar con Satanás; las normas eran las mismas, copiadas de los demás.

Entre sueños recordó que se apuntó en una lista; no era la católica, ¡era la hinduista!

Se dirigió a aquel lugar, entró sin ningún problema. Le reciben como a un héroe: estaba de enhorabuena..

En ese sitio no mueres, es una cosa divina: vuelve a reencarnarse en una hermosa gallina.

Al no estar acostumbrado, cuando va a poner un huevo, aprieta fuerte el culo y sale un sonoro pedo.

Es una cosa normal que se te escape un pedo, lo extraño es recibir una patada en los huevos.

Le despertó su mujer a las doce de la mañana, por estar cacareando y cagándole la cama.



Duelo en la sábana


 

Duelo en la sábana

Dos entrañables abuelos discuten por la mañana: tienen el cuerpo empapado, ¿quién fue el que meó la cama?

—Marido, has sido tú, que ya estás bastante viejo; se te encogió la vejiga y tu pito es un pellejo.

—Mi vejiga está muy bien y mi pito aún funciona; eres tú la que meó, ¡siempre fuiste una meona!

—Yo te conozco de sobra y sé del pie que cojeas: con un aire te resfrías y enseguida te me meas.

—¡Pero qué dices, mujer! Yo no estoy ni resfriado; y si acaso me constipo, es porque tú me has meado.

—Estás hecho un carcamal, no te las des de tan chulo; tú fuiste el culpable ayer: ¡tenías el pito en mi culo!

—El culo lo measte tú, ya te sale muy despacio; al no echar buen chorrillo, ocupa menos espacio.

—Mañana haremos la prueba: dormirás en otra cama. Veremos cuál de las dos amanece con la trama.

La prueba fue un fracaso, no aclaró las "rematadas": al mirar por la mañana, las dos estaban mojadas.

Volvieron a dormir juntos, pues se siguen queriendo; por culpa de "muelles flojos", aún siguen discutiendo.


Agua fría para el calor


 

Agua fría para el calor

No se entera de nada, es la mar de despistado; si su mujer se insinúa, se queda tan relajado. 

—Hoy te noto diferente, algo cambió en tu cuerpo; estás radiante y hermosa, ¡resucitas a un muerto!

—Es normal que me pase, sucede de vez en cuando; tú eres un despistado y no lo estás notando. 

—Al mirarte a los ojos, veo un brillo extraño; me miras con fijeza... ¿Te habrás hecho algún daño?

—Si me dieras un abrazo, sabrías qué estoy sintiendo; tengo un calor sofocante, ¡me estoy casi encendiendo! 

—Estamos en invierno, no me llega a cuadrar que vayas tan ligera, pues te vas a resfriar.

—Tú tienes la solución para mi gran zozobra; ¡no seas gilipollas, pon ya manos a la obra!

 El marido, hecho un lío, piensa y requetepensa; no sabe si ir al médico o volar hasta urgencias.

Se ilumina su mente, ¡encontró la medida! Y la mete en la bañera... ¡Con agua muy, muy fría!

 —Eres un mentecato y un gran despistado; ¡ahora paga el dinero de curarme el resfriado!


viernes, 30 de enero de 2026

Compañeros de Trabajo

 

Compañeros de trabajo, colegas de dormitorio. Todos éramos muy jóvenes, aquello era un jolgorio.

Casi todos responsables, sobre todo en el trabajo. Pero había mucho desmadre al acabar el destajo.

Trabajando en un hotel, con chicas de vacaciones, había material de sobra para muchas diversiones.

Todas las noches había tertulias con fantasía, y cada uno decía: «es más guapa la mía».

Había muchas discusiones sobre las mujeres tiernas, aunque bien nos valía la que separase las piernas.

Algunos con veinte años iban con una de cincuenta, con tal que ella invitara y pagara la cuenta.

Algunas peleas hubo, pero eso ya se olvida; lo mejor es recordar lo que te alegre la vida.

Cuando uno ya es abuelo, ¡cómo se acuerda de ellos! La juventud siempre deja unos bonitos recuerdos.

Todos teníamos motes, los tengo en mi memoria; me propongo escribir a cada uno su historia.

El Cuello del Pavo.


 

Años de los sesenta, media novia, medio amiga; proponerle hacer el amor era casi una osadía.

—"Yo solo puedo hacer eso dentro del matrimonio. Son tentaciones muy graves, y son cosas del demonio.

Soy católica ferviente, hacer eso me humilla; lo más que te puedo hacer, si quieres, una pajilla".

¡Vaya con la puritana! Aquello era un tormento, y no paraba de pensar en darle un escarmiento.

La imaginación despierta al ver un pavo colgado; me hago con su pescuezo, lo más parecido al nabo.

En un cine muy oscuro, camuflado en la bragueta, le digo: —"Puedes empezar, hasta que la pongas prieta".

Empieza con ilusión, está dale que te pego; la chica no lo distingue, le estoy dando bien el pego.

Satisfecha mi venganza, ya me siento más ufano; me levanto muy alegre y se la dejo en la mano.

—"¡Me la arrancaste de cuajo! ¡Yo eso lo necesito! Me marcho corriendo a urgencias para injertarme otro pito".

—"Como a mí ya no me vale, mejor te quedas con ella; puedes hacer un cocido o añadirla a la paella".

El Burro y el "Milagro

 El Burro y el "Milagro"

Esa época pasada, cuando para ir al curro, se hacía el trayecto a pie o bien montando en el burro.

Esta es la curiosa historia que me contó una mujer; juró que era la verdad, yo no lo podía creer.

Solo queda un viejo burro y una burra resabiada; necesitan que la monte y que la deje preñada.

Él es ya demasiado viejo, no la puede ya montar; buscando que la fecunde, lo llevan a "comulgar".

Atan una soga al cuello, cortan su respiración; no puede ni rebuznar, no quiere la comunión.

Cinco mozos empujando, el pobre se está asfixiando; la sangre le baja al nabo, que se le va agrandando.

Es el milagro esperado, la gente está emocionada: lo suben sobre la burra para dejarla preñada.

Termina la desventura sin llegar a buen puerto: el burro estiró la pata, allí mismo quedó muerto.

Sin ese medio de transporte, no saben qué va a pasar; los trayectos son a pie y deciden emigrar.

Pasados ya muchos años, la historia produce risa: todos usan el coche y casi nadie va a misa.

Sueños de Juventud.

 Sueños de juventud: tener una novia hermosa, sin pensar que una algo fea te proporciona más cosas.

Tuve una allá en el pueblo que no era una hermosura, pero tenía de todo: era bruta y algo ruda.

Me hacía muchas caricias si me encontraba cansado; con sus ásperas manos me dejaba relajado.

Labios curtidos y gruesos... si me daba un chupetón, me dejaba un mes marcado luciendo aquel moratón.

Sus pechos eran enormes, yo estaba entusiasmado; al meter uno en la boca casi quedo asfixiado.

Darle un pellizco en el culo era pura fantasía: me quebré una vez los dedos de lo duro que lo tenía.

En el amor, ¿qué decir? Nunca llegué a la meta; sentía un enorme pánico al bajarme la bragueta.

Sabía que con sus manos tenía que tener cuidado: si me agarra el "pinganillo", me lo deja despellejado.

Como estaba casi seguro de que no me abandonaría, no le hacía mucho caso, la dejé desatendida.

Ella quería algo serio, pretendía echar raíces. Se fue con otro y me dejó... con un palmo de narices.

La factura del autónomo


 

La factura del autónomo

Se quejan los gobernantes de la economía sumergida, pero si nos falta el trabajo, hay que buscarse la vida.

No piensen que resulta fácil a la hora de ir a cobrar; siempre ponen muchas trampas para después no pagar.

Llamaron al fontanero por un par de averías, y tardó en repararlas tres horas y todo un día.

Al pasarle la factura, la mujer quedó asustada: —"¡Eso es mucho dinero! No estaba yo preparada".

—"Yo te podría pagar con un método algo raro: sería tuya medio año,  mi marido está en el paro".

Se fue con ella a la cama mientras iba desatascando... ¡Y
salió el marido del armario con un cuchillo gritando!

—"¡Eres un hijo de puta por lo que estás haciendo! ¡Ahora mismo te rajo si no te largas corriendo!".

Escapó a toda leche, creo que aún no ha parado; el pobre se meó encima... ¡Y sin haber desatascado!

Es una de tantas trampas en esta puñetera vida: son los riesgos que conlleva la economía sumergida.

Entre pitos y flautas


 

Entre pitos y flautas

Dos amigas se encuentran, han pasado quince años. Hablan de sus cosas, sus aventuras y apaños.

—Hija, yo me casé con aquel tan cariñoso. Tengo un hijo y una hija, a cada cual más precioso.

—Ahora cuéntame tú, que eras la perfección. Seguro que eres feliz con un guapo cuarentón.

—¡Qué más quisiera yo!, eso no llegó a pasar. Estoy soltera y sola, y aun sin estrenar.

—Mujer, en estos tiempos, eso no se llega a concebir. Demasiadas cosas raras te han tenido que ocurrir.

—Cuando tenía pretendientes, estudiaba sus defectos. Encontraba muchos fallos, no encontré al hombre perfecto.

Salí un tiempo con uno, guapo, educado y decente; eso no llegó a cuajar: era de la acera de enfrente.

Después salí con otro, este por recomendación; como tenía un Seiscientos, no encontré la posición.

Llegó el hombre soñado, se despertó mi pasión; fuimos a su apartamento... no me gustó su colchón.

Uno con bastante tripa, no quise ponerme debajo; no pudo hacerlo de pie, ¡otro que se fue al carajo!

Aburrida de los jóvenes, me pretendió un vejete; como la tenía floja, otro que se fue al garete.

Así que, entre pitos y flautas, no sé qué me va a pasar; ahora soy feminista... y moriré sin estrenar.

Demasiada Burocracia.

 


Abandonamos el pueblo, abandonamos la tierra. El conquistar a una chica era como ir a la guerra.

Tremendas calamidades se llegaron a pasar, para acercarse a una moza y poderla conquistar.

Si a ella le gustabas, pero a los padres nada, era batalla perdida, difícil de ser ganada.

Forma muy recomendada para no recibir palos: empezar por los padres haciéndoles unos regalos.

Se empezaba por el padre con un regalo muy fino; el que siempre funcionaba: un pellejo de buen vino.

A la madre, blusa y falda para un día señalado. Se ponía toda chocha, la tenías de tu lado.

Si no estabas a su altura era un obstáculo más. Le decían a la chica: «¿Tú con ese a dónde vas?».

Los abuelos opinaban y daban sus explicaciones. Todo un camino espinoso, lleno de tropezones.

Al cabo de medio año, sí, se dejaba besar. Quedaba menos camino para llevarla al pajar.

Una vez en el pajar, no se quitaba la faja. No podías comer el grano y te conformabas con la paja.

Se abandonaban proyectos, había mucha burocracia. Demasiados obstáculos si no caías en gracia.

Abuelas, chollos y condones


 

Abuelas, chollos y condones

Dos abuelas nonagenarias, ya con bastantes dolores, si ven algo que regalan, se transforman en dos flores.

Una joven en la calle algo está repartiendo; no quieren quedar sin ello, y rápido salen corriendo.

Son cajitas muy pequeñas, preguntan su contenido: —Son promoción de una marca, contienen preservativos.

—Muchas gracias, hija mía, la cojo aunque no los uso; llevo veinte años viuda, mi chichi ya está en desuso.

La otra, más avariciosa, sueña que los va a usar; quiere llevarse tres cajas, por lo que pueda pasar.

La joven que los reparte se queda petrificada; no sabe muy bien qué decir ante abuela tan osada.

La compañera reacciona a su desmedida ambición; ante cosa tan extraña, le llama la atención:

—Mujer, no los vas a usar, y nunca los has usado; no sabes para qué sirven, tu chisme está ya oxidado.

—Cuando regalan las cosas, no las puedes rechazar; quizás un día los necesite, y entonces los pueda usar.



El Castaño del Amor

 

 El Castaño del Amor


Un viejo castaño me dejó impresionado; era un árbol enorme, jamás lo habían podado.

Es el castaño del amor, de un amor sin igual; me cuentan la historia de un trágico final.

El dueño de ese castaño era un rico importante, que además de su mujer tenía una joven amante.

Con un hijo en plena forma, ni se puede figurar que es un rival de cuidado y se la puede birlar.

Se impone la juventud, el amor sale triunfante; ese rico con dinero pierde a la joven amante.

Ese padre abandonado, con su orgullo muy herido, les pone una vigilancia hasta descubrir su nido.

El castaño tiene un hueco en su tronco algo podrido; allí hacen el amor, es un lugar escondido.

Su secreto, al descubierto, le dispara varios tiros; después él se pega uno, allí se quedan tendidos.

Los entierran en el hueco, olvidan el cementerio. ¿Será verdad o mentira? Eso agranda el misterio.

No la inventé yo, esta historia de misterio; me la contó una abuela de niño, allá en el pueblo.

Quizás por esta leyenda sus castañas son pilongas. ¿Puede ser realidad? ¿O será solo una milonga?

La Pueblerina Fina.


 

Me presentan en bandeja una chica pueblerina; a pesar de ser paleta, era de canela fina.

Nueva es en Madrid y no tiene compañía; está demasiado triste, solitaria y aburrida.

Yo me pongo muy feliz, más feliz que un enano; me la llevo hasta el baile, bien cogida de la mano.

Todo está perfecto y salimos a bailar; la chica se aprieta bien, yo empiezo a soñar.

Sobra la conversación, no hace falta para amar; es suficiente motivo que ella se deje apretar.

Ilusiones concebidas se pueden venir abajo; culpable, un paisano suyo, y todo se va al carajo.

—Préstamela un momento, somos del mismo pueblo; al finalizar un baile, rápido te la devuelvo.

Nunca terminó ese baile, todavía estoy esperando; la cogió en sus brazos y se la llevó volando.

Me quedo como un pardillo, sin saber reaccionar; sigo esperando por ella para volver a bailar.

Me recordó a la niñez, cuando tenía una golosina y me la birló, en un descuido, el niño de la vecina.

Me ocurrió de verdad, esto no es fantasía; se la llevó calentita... ¡Qué mala suerte la mía!

El Despistado del Año.

 

El Despistado

No se entera de nada, es la mar de despistado; si la mujer se insinúa, no se da por enterado.

—Hoy te noto diferente, algo cambió en tu cuerpo; estás radiante y hermosa, capaz de resucitar a un muerto.

—Es muy normal en mí, me pasa de vez en cuando; tú eres un despistado y nunca lo estás notando.

—Al mirarte a los ojos, encontré algo extraño; me mirabas fijamente, estaban como brillando.

—Si me dieras un achuchón, verías lo que estoy sintiendo; tengo un calor sofocante, mi cuerpo se está encendiendo.

—Estamos en invierno, no me acaba de cuadrar que lleves tan poca ropa, pues te puedes resfriar.

—Tú tienes la solución para aliviar mi zozobra; no me seas gilipollas, ¡pon ya manos a la obra!

El marido, hecho un lío, piensa y requeté
piensa; no sabe si ir al médico o llevarla hasta urgencias.

Se ilumina su cerebro, encontró la medida: la mete en la bañera... ¡con agua muy, muy fría!

Tengo muy mala Suerte.

 Qué gran compañera eres, tienes grandes cualidades, siempre te tengo a mi lado aliviando mis pesares.

Cuando sufrí el accidente y quedé medio chafado, tú, en todo momento, te mantuviste a mi lado.

Fracasé en un negocio, lo tuve que dejar; tú me ofreciste el hombro para poderme apoyar.

Me despidieron del tajo, me recibiste con flores, dijiste: "no te preocupes, ya vendrán tiempos mejores".

La vez que lo pasé mal, aquella que fui operado, no te separaste de mí hasta estar recuperado.

Con aquella depresión que no me dejaba dormir, me levantaste el ánimo para ayudarme a salir.

Eres mujer admirable, mereces cien monumentos, por estar siempre a mi lado en los peores momentos.

Tener tanta mala suerte me da mucho que pensar: ¡Como tú eres el amuleto, yo me quiero divorciar!

Poema al Autónomo

 Desde que se jubiló, ve la vida muy negra: le han prohibido comer el jamón de pata negra.

Puede comer el tocino con una simple patata; un plato que engrasa bien y es una comida barata.

El pescado que sea azul, pues tiene mil vitaminas; lo mejor que le vendría es que coma solo sardinas.

Olvidado ya el marisco, que eso le hace mucho daño; casi nunca está en rebajas y es caro durante todo el año.

A la cama sin cenar, un trago de agua caliente; te sentirás más ligero y dormirás ricamente.

Si ya no funcionas bien, a tu edad es lo normal; pero la Viagra no la paga la Seguridad Social.

—Estoy temblando, doctor, tengo un susto de cojones... ¿Tan mal me ve de salud para tantas prohibiciones?

—Te jubilaste de autónomo, entérate de una vez: si no sigues este régimen, ¡no llegas a fin de mes!

Como autónomo que soy. Hablo con propiedad, lo mejor es no dar guerra y no llegar acierta edad.