Se encuentra con un amigo y le gusta presumir, de lo bien que va su vida y lo que llegó a conseguir.
Siendo jóvenes los dos, suelen hablar de mujeres; de aquellas que son más guapas o las que dan más placeres.
El presumido comenta: —Hoy estoy de parrandero, me voy a echar un polvete y a darme un garbeo luego.
—Eres un golfo, ¡cabrón!, ¡qué bien te lo estás montando! Quedaremos otro día y me seguirás contando.
Sintiendo envidia el amigo, el miembro se le hace largo: —¡Dime al menos que es muy fea, a ver si se baja algo!
—Es bella como una diosa, es champán burbujeante; está muy buena por detrás y es hermosa por delante.
Es como manta eléctrica, su calor me vuelve loco; no creas que te miento, ni me estoy tirando el moco.
Se porta como una fiera cuando se siente excitada; es igual que una leona que no estuviera domada.
Al día siguiente lo ve,
está hecho un zarajo:
—Amigo, estás hecho polvo...
¿Es?
que te puso debajo?
¿Cómo te ha dejado así esa chica tan especial? ¡Si no puedes ni sentarte! ¿Es una cosa anormal?
—Sigue siendo especial y guapa como una diosa, pero si vas sin dinero... ahí se jode la cosa.
Es una puta muy cara, y encima llamó a su chulo; como no pude pagar, ¡hasta me dieron por culo!
Así que escucha, amíguete, no presumas de trofeos, que por ir de "picha brava" terminaste en los jaleos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario