El Error de la Receta
Todo le produce ardores, ya no sabe ni qué comer. Va a la consulta del médico, a ver qué tiene que hacer.
—Doctor, ya no sé qué hacer, siempre como lo mejor. Casi todo es ecológico, pero me produce ardor.
—Primera recomendación: cinco comidas al día. No eche nunca la siesta y tenga mucha osadía.
Beba usted mucha agua, al menos un par de litros. Que trabajen los riñones para limpiar bien los filtros.
Le extenderé una receta antes de irse a dormir: varias horas de actividad, pues es muy bueno salir.
Haga lo que yo le digo y, si esto no resulta, para el próximo mes ya le daremos consulta.
Lee el mozo la receta, hasta le produce gracia. Con lo que en ella pone, ni se acerca a la farmacia.
Al terminar de cenar, se va de juerga mil horas. Cumple lo recomendado, pero no encuentra mejoras.
Otra vez en la consulta, le comunica al doctor: —Hago lo que me decía y no me encuentro mejor.
Bebo dos litros de agua, hago las cinco comidas... y después de cenar, ¡me pego unas mil corridas!
Recorrí todos los clubes, siempre de los mejores. Me tiré a muchas tías, ¡y sigo con los ardores!
—¿Leíste mal la receta? No pone que fueras de putas... ¡Al terminar de cenar, que tomaras Sal de Frutas!
Se quedó el mozo de piedra, rojo como un pimiento: —¡Vaya receta, doctor, por poco muero en el intento!

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