El Corazón Desmedido
Ella tiene un corazón de tamaño desmedido, se apiada de cualquiera y ayuda al desfavorecido.
Al ver un joven pidiendo se le cae el alma al suelo, y se acerca con premura para ofrecerle consuelo.
—Un muchacho de tu edad debería estar en el tajo. —¡Qué más quisiera yo, dama, pero no tengo trabajo!
Estoy solo en este mundo y no tengo a donde ir, no tengo para comer ni ropa para vestir.
—Acompáñame a mi casa, que hoy he puesto un buen cocido, te daremos de comer y ropa de mi marido.
Ella consulta al esposo qué prenda le puede dar: —Dale lo que no me pongo o haya dejado de usar.
—Coge lo que más te guste o lo que te venga en gana; luego te das una ducha... ¡Y yo te espero en la cama!
Allí los halla el marido y le dice a la mujer: —Creo que te estás pasando, él solo vino a comer.
—¡No me pongas objeciones, ni me vengas con excusas, que yo solo le estoy dando... ¡Lo que tú ya nunca usas!

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