Un matrimonio normal pasa una época dura: ella no se queda encinta y piden consejo al cura.
El cura les ha prometido rezos al mismo Señor, pero antes deben decirle cuánto hacen el amor.
Los pilla desprevenidos, no saben qué contestar; le piden cinco minutos para poder calcular.
Los cálculos son exactos, responden con avidez: los dos están de acuerdo, ¡lo hacen una vez al mes!
Le pregunta a la mujer por tan poca actividad: —Mi marido la tiene floja, es una calamidad.
Al escucharlo, el marido contesta de mala gana: —Ella lo tiene escondido, ¡más seco que la mojama!
—Los dos estáis anticuados, esas no son las razones; hay muchas cosas hoy día, traigo aquí las soluciones.
Antes de hacer el amor, como algo muy natural, rebózate bien el "sitio" con crema lubricante.
Y tú, marido, al día, con algo que nunca falla: una horita antes de todo, te tomas una viagra.
Si nada de esto funciona o no lo sabéis hacer, como buen samaritano me dejas a tu mujer.
Soy como el buen pastor que cuida bien su rebaño; estoy joven y en forma, puedo hacer un buen apaño.
Llegó el niño esperado, no se sabe con qué ayuda: si fue efecto de la viagra... ¡O fue la gracia del cura!































