josegelado.blogspot.com

sábado, 25 de julio de 2026

Veinte euros por asalto.


 Muchacho joven, en paro,

un año sin trabajar.

Ya no le queda dinero

y eso le obliga a pensar.

El pueblo no tiene industria,

las casas abandonadas,

hombres de la tercera edad

y viudas desesperadas.

Se le enciende la bombilla,

aunque con algunas dudas:

podría ganarse la vida

consolando a las viudas.

Es joven, sin compromiso,

nadie le va a reprender;

les cobrará muy barato

y encima le da placer.

Imprime unas tarjetitas,

las reparte en el buzón:

solo para las viudas,

con máxima discreción.

Veinte euros por asalto,

¡servicio garantizado!

Si no alcanza el punto G,

el servicio no es cobrado.

Tarda muy poco en llegar

la primera candidata:

llega sin ropa interior,

solo vestida con bata.

Él se queda emocionado,

hasta se le quiebra la voz.

También sin ropa interior,

solo lleva un albornoz.

Pronto empieza el combate,

él le dice con timidez:

—Avíseme con un suspiro

cuando llegue al punto G.

—Tú dale caña, cariño,

llevo años sin catarlo.

¡No sé ni leer ni escribir,

ni conozco el diccionario!

jueves, 23 de julio de 2026

Las medidas de la vida.


 Le robó un metro a su madre,

todo lo estaba midiendo,

y su padre le pregunta:

—¿Tú qué coño estás haciendo?

—Estoy midiendo la puerta

para ver qué puedo hacer,

por si me viene pequeña

al terminar de crecer.

Al terminar con la puerta,

pienso medir la ventana,

por si entra poca luz

en una oscura mañana.

—Hijo, estás como una cabra,

te considero un cabrito;

ya que lo mides todo,

te puedes medir el pito.

Aquel muchacho creció

casi sin darse cuenta,

quería tener una novia

de noventa-sesenta-noventa.

Iba al baile con un metro

y con mucho disimulo,

medía teta y cintura,

las caderas y el culo.

Dio con la chica perfecta,

pronto se quiso casar;

ella quedó embarazada

y pronto empieza a engordar.

Veinte años de casados,

él sigue obsesionado,

le dice a la mujer:

—¿Por qué te has engordado?

—Es cosa de mujeres,

engordamos un poquito;

diferente de los hombres,

que se os encoge el pito.

La esposa se lo midió,

él no supo qué responder,

tiró el metro a la basura

y se abrazó a su mujer.

miércoles, 22 de julio de 2026

Historia de un pobre hombre

 

Salió el hombre muy contento

caminando calle abajo,

pensando que era feliz

y tenía buen trabajo.

Quería mucho a su mujer,

ella era joven y bella;

él no miraba a otras mujeres,

siempre pensando solo en ella.

Ella, al hacer el amor,

ponía muy poco empeño;

alguna vez se quejó

de que lo tenía pequeño.

Le preguntó al urólogo

a ver qué podía hacer:

—Usa una bomba de vacío

a ver si la haces crecer.

No le funcionó el invento

y el pobre cogió complejo;

cayó en una depresión

y cazó menos el conejo.

Mil cosas intentó el hombre

y no le creció la cosa;

alguna noche enfermaba

y no dormía con su esposa.

Sale solo a pasear,

no le queda ni un amigo;

está de muy mal humor

y muy aburrido consigo.

Se encuentra con un vecino

que ni el saludo le da;

al siguiente día le suelta:

—¡Adiós, cornudo! ¿Qué tal vas?

Él se queda sin decir nada,

sin saber bien qué hacer;

no le queda otro remedio

que contarlo a su mujer.

Ve de nuevo al vecino

y casi le da un arrebato

cuando le dice: —¡Adiós, cornudo!

Además de ser chivato.

miércoles, 8 de julio de 2026

Romance del vecino embustero.

 

Era un matrimonio extraño, de los que llaman atípico: formado por una miss y él, gordo y bastante rico.

De vecino, un joven guapo siempre estaba pregonando: «A esa mujer tan bella me la estoy beneficiando».

Al escuchar tal historia, todo el mundo le decía: «Eres un gran embustero, nadie se acerca a esa tía.

Si el marido se enterase de que te tiras a su esposa, te dará una paliza que te mandará a la fosa».

El marido al fin se entera de que la está calumniando, diciendo que a su mujer se la está beneficiando.

Un día lo encuentra solo, empieza la persecución: el joven corre como liebre, el gordo, como un león.

El marido va cansado, el joven demasiado fresco, hasta se para en un bar para tomar un refresco.

Se adentran en un callejón, una verja impide el paso. El joven piensa: «La cagué, esto termina en fracaso».

Llega corriendo el marido, pero no sabe frenar; mete la cabeza entre las rejas y no la puede sacar.

El joven le baja los pantalones y pronto sabe qué hacer: «Esto, cuando yo lo cuente, nadie se lo va a creer».

Una patada en la noche


 Llega al castillo el vampiro, en sangre muy rebozado; su mujer le da una torta: «¿Con quién coño te has pegado?

Haces siempre lo que quieres, te lo tomas todo a guasa. Te pones morado a sangre y no traes comida a casa.

¿Es que no sabes que al súper no puedo ir a por sangre? Cerraron las sangrerías y yo me muero de hambre».

«Puedes salir del castillo, hay una y mil maneras. Con lo buena que tú estás, puedes chupar a cualquiera.

Ponte un vestido muy sexy y sal fuera a pasear. Hay un montón de hombres tontos a los que puedes chupar».

«No te preocupes por mí, ¿sabes que somos eternos? Como no somos humanos, tampoco nos salen cuernos.

Yo no vengo de un festín, ni tampoco he comido; estoy hecho un santo cristo, ahora te explico el motivo.

Paseando por la noche vi durmiendo a una morena. Me lancé sin mirar mucho, pensando que estaba buena.

Con solo tocarle el cuello, la morena despertó, y una patada en los huevos del golpe me desmayó.

¡La morena era un chino, que por supuesto era listo! ¡Era un campeón de karate que me ha dejado hecho un Cristo!

lunes, 6 de julio de 2026

Tres pastores y sus perros

 



He aquí  tres pastores que meriendan en un cerro; se ponen a contar maravillas
 de sus perros.

Uno dice presumiendo: «Yo tengo un perro pastor, este es el mejor perro, de lo bueno, lo mejor».

Rápido el otro replica: «Tengo un pastor australiano; si una oveja se me pierde, él la trae de la mano».

«Yo tengo un border collie, nada le puede igualar: me cuida de las ovejas y hasta las sabe contar».

«Eso es una minucia comparado con mi perro: ha matado a cinco lobos y hasta les hizo el entierro».

«El mío lleva diez, tiene muy grandes reflejos; además de matar lobos, también me caza conejos».

«Yo, además del border collie, tuve un buen pastor belga; jamás me pidió dinero ni hizo un solo día de huelga».

«¿Por qué dices que tuviste y nunca lo has mencionado? ¿Es que el pobrecito mío ha muerto electrocutado?».

«Era un día de tormenta y caían muchos rayos; le ordené subir al tejado a montar un pararrayos.

Cogió bien las herramientas ese perro tan bendito... ¡Le cayeron veinte rayos y allí mismo quedó frito!».


domingo, 5 de julio de 2026

La dieta de la manzana mordida.

 

Dos amigos se encuentran después de años separados. Uno está bastante gordo, el otro, súper delgado.

El flaco pregunta al gordo: —¿Seguro que te has casado? Tu mujer cocina bien, por eso has engordado.

—Estoy soltero y solo, una verdadera pena. La que me alimenta bien es la buena de mi abuela.

Yo le digo «ponme poco», ella dice que estoy flaco, y por más que se lo ruego, ella siempre llena el plato.

Por eso estoy tan gordito y no encuentro la manera; me tendré que ir de casa y abandonar a la abuela.

Ahora cuéntame tú: ¿Por qué estás tan fino? Si eras un buen comilón y te encantaba el tocino.

—La verdad es que me casé. Mi mujer guisa de pena; siempre me quedo con hambre, nunca con la tripa llena.

También estoy haciendo la dieta de la manzana; así ahorro en la comida, por la noche y la mañana.

—¡Qué tontería de dieta! Si estás como un fideo. ¿Será por otro motivo? Ese cuento no lo creo.

—Trabajo de informático... ¡Y me he tenido que comprar equipos de la manzana mordida que ahora no puedo pagar!

sábado, 4 de julio de 2026

El filósofo de taberna

 


Pirulo fue a la cantina, le regañó la mujer: le da muy poco dinero y se lo gasta en beber.

Solo tiene para el vino que sea de proximidad; ese sale más barato, así puede beber más.

En ese vino peleón se gastó todo el dinero. ¿Cómo está borracho? Pide fiado al cantinero.
Le conoce el cantinero, pero este no le fía. Cuando se pone piripi, solo dice tonterías.

Llega la policía, él está indocumentado. No recuerda el domicilio y termina esposado.

Llaman a su mujer. Ella, al ver al marido, pregunta a la policía: «¿En qué lío se ha metido?».

«Yo le tengo controlado, no creo que sea un delito que, para mitigar penas, se haya pasado un poquito».

«Creemos que es pacífico y no ha destrozado nada. Pero escuche lo que dice, comprenderá su bobada».

«Me dirán cuáles son... Si miente, es casualidad. Los borrachos y los niños dicen siempre la verdad».

«Su marido, en este estado, termina siempre diciendo: "Si yo tuviera dinero, sobornaría al gobierno"».

viernes, 3 de julio de 2026

El Tontolino y las tres feas


 

El Tontolino está sin novia y se quería casar; es muy tímido y es pobre y no sabe conquistar.

En el pueblo vive un rico con tres hijas casaderas, que no las pretende nadie porque las tres son muy feas.

Tienen complejo de feas y no salen a la calle; no van a la santa misa y menos a ningún baile.

Pidiendo la mano de una saldría de sus apuros: podría comer caliente y también mojar el puro.

Aburrido de ser pobre y de vivir en la calle, no le queda otra salida: se presenta ante el buen padre.

Lo malo es que aquel anciano es duro como el acero; si alguno busca a sus hijas, piensa que es por su dinero.

No se lo piensa más, le echa valor a la vida; si el padre le dice «sí», le tocó la lotería.

—Mis hijas no salen nunca, dímelo de una vez: ¿cómo te has enamorado y cuál quieres de las tres?

—No estoy enamorado de ellas, ni vengo por su dinero; usted concédame a una, ¡que yo me enamoro luego!

miércoles, 1 de julio de 2026

Manolete y la suegra

 

Manolete va a ver a la novia, una visita sencilla, y le recibe la madre, que es un poco cotilla.

—Mi hija está en el baño, la tendrás que esperar. Siéntate en el sofá y nos ponemos a hablar.

Vas a ser de la familia cualquier día de estos. Te voy a hacer un examen para saber tus defectos.

¿Fumas tabaco o porros, o te metes cocaína? ¿Cómo andas de salud? ¿O te tomas medicinas?

¿Eres buen trabajador o siempre andas cansado? Dime qué estudios tienes o si eres un simple empleado.

¿Eres un malgastador o más bien ahorrativo? ¿Te gusta solo mi hija? Explícame el motivo.

—No tengo vicio ninguno, el trabajo es mi pasión. No soy un simple empleado; yo soy jefe de sección.

Quiero con locura a su hija, no miro a otras mujeres. Cuando me case con ella, cumpliré con mis deberes.

—Nunca lo hubiera creído, eres el yerno perfecto. Eso no existe hoy en día... ¡Dime al menos un defecto!

—Esta sección de preguntas me dejó muy dolorido. ¡Mi mayor defecto es ser... ¡mentiroso compulsivo!

El tabaco de Juanillo.



El Juanillo se marchó; ha pasado mucho rato. «El estanco está a la vuelta, dijo que iba por tabaco».
 La mujer ni almorzó ni comió esperando a su marido. Piensa que se despistó; es un hombre distraído.
No cree que su marido la abandone de repente. Ella nunca dice no, amorosa y complaciente. 
En el pueblo no hay de esas nuevas drogas tan modernas. Si una vez falta tabaco, el Juanillo fuma hierbas.
Han pasado tres años y él sigue sin aparecer. Ella, ni soltera ni viuda, en edad de merecer.
 La gente que la conoce le dice: «No tengas prisa». Ella gastó los ahorros en velas y muchas misas.
Eran un hogar feliz, todos les tenían envidia... Él era un buen trabajador y un buen padre de familia. 
Era el día de San Antonio, un día muy señalado, y se presentó el Juanillo, muy flaco y demacrado.
La mujer va y le pregunta: «¿Dónde fuiste por tabaco, para tardar tanto tiempo y venir hecho un farrapo?».
 «Ahora mismo regreso, esta vez sí que no tardo. Regresé sin el tabaco; se me olvidó comprarlo».
La mujer cerró la puerta y le dijo en tono duro: «Olvídate del tabaco, que yo necesito un puro...».

lunes, 29 de junio de 2026

El chasco de la Asunción


 

La Asunción está soltera y le entra prisa de repente. Le gustaría casarse como una mujer decente.

Lo malo de nuestro pueblo, de esa España vaciada, es que para lo que busca no encuentra nada de nada.

Solo queda el tío Manolo, que hace arreglos y chapuzas. Come muy poco pescado, ¡pero si agarra merluzas!

Una vez la pretendió, la persiguió un año entero; ella le dio calabazas porque no era pescadero.

Se apuntó a un programa de esos para encontrar el amor, alguien que supere a Manolo, que sea un poquito mejor.

Quiere un tipo que sea guapo, con metro ochenta de altura, que tenga cuerpo de atleta y una escultural figura.

Llega el día de la cita, él todo lo tiene perfecto: es rubio de ojos azules, no le encuentra ni un defecto.

Rápido van a un hotel, no quieren perder el tiempo, pero al verlo ya desnudo surge el gran contratiempo.

Se queda con boca abierta al contemplar el engaño: el aparato es pequeño, no corresponde al tamaño.

Regresó al pueblo frustrada, ya no sabía qué hacer... Mejor lo malo conocido que lo bueno por conocer.

sábado, 27 de junio de 2026

Cinco parroquias y un burro


 

El cura monta en su burro, siempre andaba con mil prisas; cinco parroquias tenía y en todas debía dar misa.

Aquello era un sinvivir, era demasiado curro, y el que peor lo pasaba era el pobrecito burro.

Le llevaba bien trotando por caminos y laderas, a veces por malas sendas donde no había carreteras.

Le ataba siempre en el porche y no le daba comida; decía que oyendo misa el animal se nutría.

Un vecino lo vio flaco y le dio bastante pena; le llevó alfalfa y buen grano para la comida y cena.

Pero el cura se lo quitó: «El burro no lo necesita, se mantiene oyendo misa y un poco de agua bendita».

Al final el burro cascó, el cura quedó hecho cisco, y sin tener más remedio fue a contárselo al Obispo.

El Obispo no quiso saber nada, ni hablar de darle un repuesto: «Tu obligación es predicar y encargarte de los muertos».

«Sé bien cuál es mi deber, lo predico cada día, pero también es mi obligación ¡avisar a su familia!».

miércoles, 24 de junio de 2026

Azafrán pelirrojo


 Dos amigos se encuentran tras cuatro años y un día. Lo normal en estos casos es hablar de sus vidas.

—Yo sigo soltero y solo, buscando encontrar amor, pero la cosa está chunga y esto va de mal en peor.

—Pues yo me casé hace dos años y no tengo un día de ocio; ya no quiero a mi mujer, y tramitó el  divorcio.

Es mejor estar soltero, haz caso a lo que te digo. Pon atención a mi historia, te explicaré el motivo.

Trabajo de guardia de noche, que ya es un pésimo plan; mi mujer trabaja el campo recogiendo el azafrán.

Al llegar cansado a casa con la luz de la mañana, veía hebras de azafrán alrededor de la cama.

Es el oro rojo del campo, las empecé a recoger, pensando cambiar de oficio y dormir con mi mujer.

Las guardé en un escondite, ¡eso es caro de cojones! Pensando que con la venta nos iríamos de vacaciones.

Pero al ir a venderlo me llevé la gran sorpresa: no era estigma de azafrán, ¡eran pelos de cabeza!

Investigando el asunto, a mí casi me da algo: eran pelos de un pelirrojo ¡que se está quedando calvo!

domingo, 21 de junio de 2026

Un suplente de confianza


 

Él es un multimillonario que trafica con diamantes. Se lo puede permitir: tiene una joven amante.

Le puso un guardia de escolta además muy bien pagado, pero se aseguró antes de que estuviera capado.

El rico  hace el amor a su amante, que es una mujer muy  bella; ella mirando el Twitter, como si no fuera con ella.

Al ver que no funciona, al guardia pide un favor: que cuando esté en la faena se quede de espectador.

«Dime qué es lo que hago mal, tú que antes de ser capado tuviste ya cinco hijos y buena caña que has dado».

Contempla cómo lo hace el rico, sin tomárselo con prisa, la amante mirando al móvil y el guardia muerto de risa.

«Ocupa tú mi lugar, dale a esta mujer placer; eres un pobre impedido y no lo podrás hacer».

Se metió en la faena el guardia, el amante contemplando; la joven tiró el teléfono y se desgañita gritando:

«¡Este tipo es fantástico, es un puro caramelo! Me sube hasta las nubes, ¡ya estoy tocando el cielo!».

«Explícame de una vez, si eres un ser desahuciado, ¿cómo la haces tan feliz, si te contrate capado?».

«Yo no estoy capado, amigo, tú eres un rico muy lelo: yo estoy de suplente hoy... ¡él es mi hermano gemelo!»

sábado, 20 de junio de 2026

Curandera de pueblo.

 

Pueblo abandonado, sin coches ni carretera. Cuando uno se ponía malo, acudía a la curandera.

Casi en tos los pueblos existía una iluminada que, sin saber medicina, a todo el mundo curaba.

Al bebé recién nacido que no sabía mamar, le metía el dedo en la boca y le enseñaba a chupar.

Al que es vago al andar, le pincha con un espino; rápido sale corriendo, que no le alcanza un Vespino.

Y la que no tiene hijos, acude a la iluminada: «Cambia de macho, mujer, y pronto quedas preñada.

No digas nada al marido, que no sepa que es cornudo. Una vela a San Antonio y a mí me sueltas un duro».

Así se iban apañando entre rezos y conjuros. La curandera, tirando si conseguía unos duros.

Todo cambia en la vida: llegó otra iluminada. Como era más moderna, dice que todo limpiaba.

Fue el Bartolo a consulta pensando que había pecado. No quería confesar; ella le dejó limpiado.

Un amigo le pregunta qué tal de limpio quedó: «Se quedó con la cartera,que ni un duro me dejó».

sábado, 13 de junio de 2026

El romance del falso sapo


 

La joven fue por el campo recogiendo varias flores, contemplando su belleza y aspirando sus olores.

Con el tiempo sintió sed, se acercó a un nacimiento. En la orilla encontró un sapo llorando de sufrimiento.

Él le dio las buenas tardes, le dijo: «Puedes beber. Soy guardián del manantial, te puedes quitar la sed».

Ella se quedó de piedra, no sabía qué pensar. Solo preguntó al sapo: «¿Cómo es que puedes hablar?».

«Yo era guarda de este campo, le di a una bruja un sopapo. Ella era una bruja mala y me convirtió en sapo.

Si me llevas a tu casa y me metes en tu cama, se deshace el hechizo al llegar la mañana».

La joven, que era buena y amiga de hacer favores, se lo llevó a su casa escondido entre las flores.

Con mucho amor y cariño lo acomodó en la cama, esperando el milagro al llegar la mañana.

Lo malo fue al despedirse: el padre oyó ruidos raros, abrió la puerta despacio y los sorprendió abrazados.

Y aquí se acaba la historia que la joven inventó, el padre no era tonto y jamás se la creyó.


viernes, 12 de junio de 2026

La mujer desesperada

 

Fracasó su matrimonio, la mujer desesperada. Su marido no era un ángel, de demonio no faltaba.

Ella está de muy buen ver y le salen ocasiones, pero no quiere saber de esos hombres tan cabrones.

Una amiga le comenta: «Has tenido mala suerte. A veces un desengaño hace que te vuelvas fuerte».

«Tú has tenido mucha suerte, tu marido es un portento; ahora los de nuestra edad no valen ni un pimiento».

«No desesperes, mujer, te lo aconseja una amiga: encontrarás ese hombre que un buen día cambie tu vida».

Desesperada de todo, como nada le va bien, para acabar con su vida decide tirarse al tren.

No se lo pensó dos veces, quería que la arrollara; se tumbó en una vía muerta por la que el tren no pasaba.

Allí se quedó dormida soñando tan ricamente, hasta que un buen maquinista, la despertó amablemente.

El hombre era muy atractivo, la levantó suavemente; ella se quedó prendada, se enamoró locamente.

Eso cambió la historia, como ella era muy lista: olvidó tirarse al tren... ¡y se tiró al maquinista!