"Tiempos de Siega y Sotana"
Los padres y los abuelos siempre dando sus sermones, advirtiendo a las muchachas que evitaran ocasiones.
Decían que el hombre es malo y, ante cualquier distracción, las dejarían preñadas en el primer apretón.
En contadas ocasiones nos dejaban retozar, a los mozos con las mozas si no había que trabajar.
Pero al llegar el verano la sangre se iba alterando, y entre el calor del rastrojo se andaba el brazo estirando.
Para segar corría el vino, lo poníamos dulzón, por si el cuerpo se alegraba y surgía la ocasión.
Y las pobres de las mozas contenían su deseo; que mostrar el entusiasmo en aquel tiempo era feo.
Época de privaciones, muy jodida y muy oscura, donde todo era pecado y mandaba siempre el cura.
Ahora, cuando nos juntamos, recordamos las segadas y lo mucho que sufrieron por vivir tan recatadas.
Ya todos somos abuelos, ni el vino nos sienta fino; se marcharon los deseos, todo importa ya un pepino.
Nos queda solo nostalgia de lo que pudo haber sido, diciendo: "si yo naciera otra vez... ¡No me habrían contenido!".

No hay comentarios:
Publicar un comentario