El Hueso Olvidado
Nos enseñaron que el Señor nunca se equivoca en nada, pero a nosotros, los hombres, nos hizo una gran putada.
Que nos quitó una costilla... ¡no me lo puedo creer!, si tenemos las mismitas el hombre que la mujer.
Si contamos las costillas, ninguna se echa en falta, pero al mirar el pene... ¡Ahí un hueso nos falta!
Ese hueso fue el que usó para crear a la mujer; si nos lo hubiera dejado, daríamos más placer.
Al carecer de ese hueso, está la mujer cabreada, y nos dice cuando doblas: "¡Ya no vales para nada!".
Yo le doy muchas vueltas, y la idea que me cuadra es que Dios vio el futuro... ¡Y es socio de la Viagra!
Si nos lo hubiera dejado, estaríamos más atentos, iríamos más a misa y andaríamos contentos.
Hubo discriminación, perdió aquí el ser humano; se le olvidó al Creador ese hueso peneano.
En fin, que somos los únicos bajo el cielo soberano, que envidiamos al del perro ¡por su hueso peneano!

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