En eso se equivocaron: se amaron locamente. Hoy ya no pueden hacerlo, y lo tienen muy presente.
Su cabeza aún funciona, y a veces tienen las ganas; se animan uno al otro y se van hacia la cama.
Pero no hay nada que hacer, aunque ella esté dicharachera; le hace mil filigranas y no encuentra la manera.
La noche se vuelve larga, el sueño ya se escapó; queda tiempo para hablar de todo lo que pasó.
—Me acuerdo de lo que hablabas: "aun de lejos yo te veo, para mí tu cuerpo es un objeto de deseo".
Ahora no nos miramos, ni juntos ni separados; tú no quieres ver arrugas... ¡ni yo el "trasto" desinflado!
—Tu escopeta ya no sirve, no funcionas en la cama; para mí tú solo eres un viejo cantamañanas.
En la vida todo pasa, nos van cambiando el guion: ese objeto de deseo... ¡Hoy es pieza de colección!

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