Soledad.la solterona.
Soledad, la solterona, anda supercabreada. Va repartiendo patadas a todo lo que se halla.
No levanta la mirada en su paseo diario, mascullando entre dientes por el parque solitario.
Entre paso y berrinche ve una lámpara tirada, y sin pensarlo dos veces le suelta una patada.
El genio que estaba dentro sale un poco cabreado: —¡Coño! Me has hecho daño, pero me has liberado.
No ha sido muy ortodoxo sacarme de esa manera; ahora soy tu esclavo, pídeme lo que quieras.
No concedo tres deseos, soy del planeta Neptuno; allí rigen otras normas: solo concedemos uno.
—Soy pacifista y estoy sola, mi vida es una mierda; ¡quiero que llames a Putin para que pare la guerra!
—Qué difícil me lo pones, no sé de diplomacia... mejor pídeme otra cosa, que esa no me hace gracia.
—Búscame entonces un novio: rico, guapo y con bondad, que me ame locamente y acabe mi soledad.
El genio se queda mudo: —¡Eso lo querría para mí! En este perro mundo no quedan tíos así.
Yo me pongo en tu lugar, es una petición bella... pero llamaré a Putin, ¡a ver si para la guerra!
Soledad, la solterona, anda supercabreada. Va repartiendo patadas a todo lo que se halla.
No levanta la mirada en su paseo diario, mascullando entre dientes por el parque solitario.
Entre paso y berrinche ve una lámpara tirada, y sin pensarlo dos veces le suelta una patada.
El genio que estaba dentro sale un poco cabreado: —¡Coño! Me has hecho daño, pero me has liberado.
No ha sido muy ortodoxo sacarme de esa manera; ahora soy tu esclavo, pídeme lo que quieras.
No concedo tres deseos, soy del planeta Neptuno; allí rigen otras normas: solo concedemos uno.
—Soy pacifista y estoy sola, mi vida es una mierda; ¡quiero que llames a Putin para que pare la guerra!
—Qué difícil me lo pones, no sé de diplomacia... mejor pídeme otra cosa, que esa no me hace gracia.
—Búscame entonces un novio: rico, guapo y con bondad, que me ame locamente y acabe mi soledad.
El genio se queda mudo: —¡Eso lo querría para mí! En este perro mundo no quedan tíos así.
Yo me pongo en tu lugar, es una petición bella... pero llamaré a Putin, ¡a ver si para la guerra!


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