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martes, 6 de enero de 2026

Soledad.la solterona.



 



Soledad.la solterona.

Soledad, la solterona, anda supercabreada. Va repartiendo patadas a todo lo que se halla.

No levanta la mirada en su paseo diario, mascullando entre dientes por el parque solitario.

Entre paso y berrinche ve una lámpara tirada, y sin pensarlo dos veces le suelta una patada.

El genio que estaba dentro sale un poco cabreado: —¡Coño! Me has hecho daño, pero me has liberado.

No ha sido muy ortodoxo sacarme de esa manera; ahora soy tu esclavo, pídeme lo que quieras.

No concedo tres deseos, soy del planeta Neptuno; allí rigen otras normas: solo concedemos uno.

—Soy pacifista y estoy sola, mi vida es una mierda; ¡quiero que llames a Putin para que pare la guerra!

—Qué difícil me lo pones, no sé de diplomacia... mejor pídeme otra cosa, que esa no me hace gracia.

—Búscame entonces un novio: rico, guapo y con bondad, que me ame locamente y acabe mi soledad.

El genio se queda mudo: —¡Eso lo querría para mí! En este perro mundo no quedan tíos así.

Yo me pongo en tu lugar, es una petición bella... pero llamaré a Putin, ¡a ver si para la guerra!




Soledad, la solterona, anda supercabreada. Va repartiendo patadas a todo lo que se halla.

No levanta la mirada en su paseo diario, mascullando entre dientes por el parque solitario.

Entre paso y berrinche ve una lámpara tirada, y sin pensarlo dos veces le suelta una patada.

El genio que estaba dentro sale un poco cabreado: —¡Coño! Me has hecho daño, pero me has liberado.

No ha sido muy ortodoxo sacarme de esa manera; ahora soy tu esclavo, pídeme lo que quieras.

No concedo tres deseos, soy del planeta Neptuno; allí rigen otras normas: solo concedemos uno.

—Soy pacifista y estoy sola, mi vida es una mierda; ¡quiero que llames a Putin para que pare la guerra!

—Qué difícil me lo pones, no sé de diplomacia... mejor pídeme otra cosa, que esa no me hace gracia.

—Búscame entonces un novio: rico, guapo y con bondad, que me ame locamente y acabe mi soledad.

El genio se queda mudo: —¡Eso lo querría para mí! En este perro mundo no quedan tíos así.

Yo me pongo en tu lugar, es una petición bella... pero llamaré a Putin, ¡a ver si para la guerra!



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