Mentiras de Parque
Dos abuelos en el parque se cuentan sus aventuras, recordando sus conquistas, sus amores y locuras.
De jóvenes ya mentían, de abuelos, más que antes; no se comieron un rosco y presumen de amantes.
Un abuelo desaparece, el otro está sorprendido; no sabe lo que ha pasado, pues se ha ido sin sentido.
Medio año sin noticias, sin saber qué sucedió, y sin decir una palabra, un buen día apareció.
—Dime qué es lo que te pasa, me tenías preocupado; sabes que soy tu buen amigo, ¿dónde coño has estado?
—Tú sabes que mi vecina está que explota de buena; un día le toqué el culo y he cumplido una condena.
Me acusó de violador, se celebró pronto el juicio; yo afirmé que era verdad, ¡pues la tía está de vicio!
—Estás como una chota, es mentira con certeza; por muy buena que ella esté, a ti ya no se te endereza.
—La juez no me condenó por violador ni por acoso; fue por ser tonto del culo, presumido y mentiroso.
—No me des más explicaciones, pues me das una envidia sana; ¡yo voy a tocarle el pecho para entrar en la trena mañana!

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