La Valla de la Fábrica
Se conocieron en la fábrica en la que tanto trabajaron; compañeros de la cadena, en ella se enamoraron.
Allí pasaron los años, se casaron, tuvieron hijos; con el dinero ahorrado pudieron comprar un piso.
Ahora ya son abuelos, los dos están jubilados; añoran aquellos tiempos de sus amores pasados.
—Marido, en esos tiempos tú eras muy achuchón; me ponías contra la valla y me hacías el amor.
—Al tener que hacerlo de pie, tú a la valla te agarrabas; apretabas con mucha fuerza y bien que lo disfrutabas.
—Vayamos un día a aquel sitio, nos saltaremos la norma; lo haremos como entonces, a ver si estamos en forma.
—Es un plan casi perfecto, nada nos va a fallar; tú te agarras a la valla cuando empieces a temblar.
—¿Cariño, qué es lo que te ocurre? Te encuentro muy diferente: chillas, gritas y saltas... ¡Hasta produces corriente!
—¡Marido, eres gilipollas! Yo no he cambiado en nada: es la puñetera valla, ¡que ahora está electrificada!
El viejo quedó pasmado al ver tanta "energía", ¡vaya forma de acabar su noche de fantasía!

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