El marido a su mujer: —Me gustaría un trío, dime si estás dispuesta y si cuento contigo.
—Ni sueñes esas cosas, que yo soy muy decente, con las ideas de antes y además soy creyente.
Me voy a Misa de Gallo, que dura hasta la mañana; no me esperes despierto, te puedes ir a la cama.
La misa se suspendió y regresó la Tomasa, sin rezar un padrenuestro, mucho antes a su casa.
Al entrar al dormitorio, la sorpresa fue divina: el marido está en la cama con la joven vecina.
—Eres un sinvergüenza y un cabrón de marido; ahora me desnudo yo y formaremos el trío.
Los dos están sorprendidos mientras ella se desnuda; se mete pronto en la cama, ¡la va a liar cojonuda!
—Vecina, tú no te vayas, acompáñame en la juerga; daremos una lección a este marido de mierda.
Compinchadas las mujeres, le decían al marido: —Vas a saber lo que es bueno, esto de hacer un trío.
Se turnaron las mujeres, las dos dándole caña; le dejaron más seco que una vieja telaraña.
El hombre no podía más, estaba muy arrepentido, y le juró a su mujer: —Seré un buen marido.
Aprendió bien la lección, no sueña con fantasías; con una mujer le sobra para el resto de sus días.

No hay comentarios:
Publicar un comentario